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Amadori, Luis César

(Por Néstor Pinsón)

Poeta
(28 de mayo de 1902 - 5 de junio de 1977)

Como tantas otras familias italianas que vinieron a buscar fortuna en nuestra tierra, arribó a nuestro país a los cinco años de edad, proveniente de Pescara, su ciudad natal. En la Argentina se crió y educó, hasta llegar a cursar estudios universitarios en la ciudad de Córdoba, los que abandonó para dedicarse de lleno a su vocación de escritor y periodista.

Pero su nombre se destacó fundamentalmente en el cine, siendo uno de los directores cinematográficos más prolíficos y más exitosos, durante veinte años. Más precisamente, entre 1936 y 1955, principio y fin de su carrera en nuestro país.

En 1936, dirige junto a Mario Sóficci, el primer film: "Puerto nuevo", cuyo elenco estaba encabezado por los cantantes Sofía Bozán y Charlo. Película de tono romántico, dentro de un contexto social acuciante, adornada con canciones y tangos.

En 1955, sus dos últimos largometrajes: "El barro humano", donde la estrella era su esposa, la popular actriz Zully Moreno y "El amor nunca muere", film de tres episodios con la participación de los actores más destacados del momento.

Durante el lapso mencionado, filmó setenta y ocho películas, donde alternó sin preocupaciones el melodrama, el humor, las comedias y un sinfín de números musicales.

Su mayor éxito, con varias reposiciones, fue "Dios se lo pague", con Zully Moreno, Arturo de Códoba y otros importantes actores. Esta vista tuvo la peculiaridad de ser elegida para participar en los premios Oscar de los Estados Unidos. Su estreno fue en marzo de 1949.

Cuando ocurrió el golpe de Estado de 1955, que derrocó al presidente Juan Perón, su trayectoria se vio interrumpida. Junto a otros artistas fue cuestionado, permaneció preso unos días y finalmente, tuvo que emigrar hacia España, donde permaneció hasta 1970. En su exilio filma dos grandes éxitos "La violetera" y "El último tango", ambas con la gran cantante y actriz española Sarita Montiel.

Su sólida presencia en el cine, opacó primero e hizo olvidar después, la que fuera su primera y nunca abandonada actividad artística: el teatro.

En la década del veinte fue periodista del vespertino "Última hora" y de la popular revista "Caras y caretas", en los que publicó reportajes a gente de teatro, lo que despertó su veta de libretista del género chico. Aquellas sencillas comedias tenían argumentos que servían de excusa para presentar a los intérpretes más populares.

Escribió una gran cantidad de obras para las decenas de salas dedicadas al género. Se representaba, por lo general, más de una obra por función y las temporadas eran reducidas, había que reponer permanentemente.

En pocos años, Amadori llegó a ser director y luego propietario del Teatro Maipo que, junto al Teatro Nacional eran verdaderos templos de la lujosa "revista porteña" (género musical similar al "music-hall", con connotaciones costumbristas y picarescas y con referencias a la actualidad política).

Escribir para teatro lo llevó ineludiblemente a escribir también las letras de numerosas canciones, principalmente tangos. Dijo en un reportaje: «Como teníamos siempre en nuestra compañía una estrella que cantaba tangos -Azucena Maizani, Mercedes Simone y la más querida y recordada, para mí, Sofía Bozán-, empecé a escribir letras para tangos».

Los primeros tangos los compuso junto a gente de teatro, tal el caso de Antonio Botta, habitual colaborador de Francisco Lomuto, o el de José González Castillo -padre de Cátulo Castillo-, o el de Ivo Pelay, siempre asociado a Francisco Canaro y el de Enrique Santos Discépolo, a quien conoció cuando se presentó en su teatro para ofrecerle "Esta noche me emborracho". Este tango fue inmediatamente estrenado por Azucena Maizani.

Con Discépolo se generó una sociedad creativa de la cual surgieron los tangos "Confesión", "Alma de bandonéon" y "Desencanto", y el vals "Tu sombra".

Respecto a "Desencanto", fue cantado por Tania en la película "El pobre Pérez", con el cómico Pepe Arias, en el papel principal, y que dirigió el propio Amadori.

Como primaba la ocasión, la obligación de escribir por necesidad, algunas veces la inspiración no estuvo presente en sus letras, pero quedó lo suficiente para considerarlo entre los importantes letristas del tango. Tuvo la virtud de escoger muy buenos músicos para la composición de su obra.

Con Francisco Canaro firma "Madreselva", "Yo también soñé", "De contramano", "Quisiera amarte menos", "Como te quiero", "Qué le importa al mundo" y otras.

Con música de Charlo: "Tormento", "Cobardía", "Rencor" y "Viejas alegrías".

Con Luis Rubistein: "Olvido". Con Alfredo Malerba: "Vendrás alguna vez". Con Rodolfo Sciamarella: "Quién hubiera dicho" y "Serenata". Con Enrique Delfino: "Ventanita florida". Con Raúl de los Hoyos: "Fondín de Pedro Mendoza" y "Felisa Tolosa". Con Julio De Caro el vals "Nunca".

Gardel le grabó cinco tangos: "Cobardía", "Confesión", "Fondín de Pedro Mendoza", "Madreselva" y "Rencor".

En algunas ocasiones Amadori utilizó el seudónimo de Leo Carter.

El cinco de junio de 1977 fallece en su querida ciudad de Buenos Aires.

Amor, Francisco

(Por Abel Palermo )

Cantor, compositor y actor
(7 de enero de 1906 - 6 de junio de 1972)
Nombre completo: Francisco Iglesias Amor

Nació en Bahía Blanca, Provincia de Buenos Aires, distante 600 km. de la Capital. Su estilo era distinto al cantor o estribillista de tango, su voz tenía una cadencia acriollada, de gran calidad interpretativa, que lucía espléndida en la interpretación de los valses.

En el año 1937, se desempeñó como actor y cantor en la compañía de César Ratti, en el Teatro Apolo y además, participó en la película "Viento Norte", dirijida por Mario Soficci, cantando las canciones "Vidalita" y "Boyera", ambas de Alberto Vaccarezza y Andrés Domenech, con el acompañamiento musical de Francisco Canaro. En 1938, también actuó en la película "Pampa y Cielo" junto a Oscar Alonso, Domingo Conte y los hermanos Lidia Eva y Edmundo Rivero.

El gran Pirincho, siempre innovando en el tango, se le ocurrió presentar dos vocalistas en su orquesta, eliminó la función del estribillista y le dio al cantor más participación en los temas cantables para que interpretaran la primera y segunda parte de las letras. Ellos eran: Roberto Maida, el que ya estaba consagrado en la orquesta y Francisco Amor, quien debutó en el disco el 15 de junio de 1938 con el tema "Salud, salud".

Al finalizar ese año, Maida, en disconformidad con el ingreso de otro colega decidió alejarse de Canaro. Este hecho provocó el regreso del cantor mas exitoso que tuvo el maestro, quien se había desvinculado en 1934, me refiero a Ernesto Famá. El 27 de febrero de 1939 grabaron el tango, "Por vos yo me rompo todo", con la voz de Famá y, en el reverso, el estilo "El brocal", ambos temas del director.

A partir de esa integración, ambos cantores lograrían una repercusión muy importante, tanto en las actuaciones en vivo, como en las ventas de discos. Los éxitos de Amor comienzan con su tema "Mulita" y se continúan con dos estrenos que perdurarán en la historia del tango: "Cuartito azul", 14 de septiembre de 1939 y "En esta tarde gris", 9 de agosto de 1941, ambos del joven compositor y pianista de la agrupación, Mariano Mores. El primero con versos de Mario Battistella, el otro con la pluma de José María Contursi.

Por desinteligencias contractuales con Canaro y con un importante contrato en la mano, los dos cantores se despidieron de la orquesta con dos registros, el 22 de octubre de 1941: "Mañana juega" de Vacarezza, con la voz de Famá y "El cuarteador" de Enrique Cadícamo, con Amor. También se desvinculó el eximio bandoneonista Federico Scorticati a quien le ofrecieron la conducción de la formación que iba a acompañar al nuevo rubro Famá-Amor.

Debutaron a fines de 1941 ante los micrófonos de Radio Splendid. En enero de 1942, partieron en gira hacia la República del Uruguay actuando en distintas emisoras radiales y en los más importantes escenarios. Regresaron en agosto y decidieron, en forma amistosa, disolver el binomio. Amor continuó como solista, siendo figura estelar durante muchos años en Radio Belgrano.

En 1947, participó en la película documental de Antonio Solana, "Buenos Aires canta", junto a Hugo del Carril, Azucena Maizani y Niní Marshal. Al año siguiente realizó una extensa gira por Chile y, luego de un breve paso por Buenos Aires, decidió radicarse en la ciudad de Montevideo, paulatinamente se va alejando de la actividad musical.

En 1956, Canaro realizó una prolongada actuación en el exitoso programa "El Glostora Tango Club", por los micrófonos de Radio El Mundo e invita a algunos de los que fueron sus principales vocalistas: Ernesto Famá, Carlos Roldán, Eduardo Adrián y, también, a Francisco Amor. Quien escribe esta semblanza tuvo la suerte de presenciar este inolvidable desfile de ídolos.

Amor realizó su última participación discográfica en 1957, cuando es contratado, en Montevideo, por el sello discográfico de origen alemán: Antar-Telefunken. Se trató de una serie de grabaciones junto a músicos y cantantes de gran nivel: Astor Piazzolla, Edmundo Rivero, Horacio Salgán, Eduardo Adrián, Enrique Lucero, entre otros.

En Uruguay desarrollaría su otra pasión: la pintura y el dibujo, llegando a exponer sus obras en muchos países de América.

No podemos terminar este breve recorrido, sin mencionar su labor como compositor. Entre su obra más conocida: las canciones criollas "Mulita", "Malambo" y "Canción de junio", en homenaje al prócer oriental don José Gervasio Artigas y sus tangos "El estrellero", "A mí dejame en mi barrio" y "Frente a una copa". Falleció a los 66 años en el Hospital Pasteur de Montevideo.

Aragón, Prudencio

(or Horacio Ferrer)

Pianista y compositor
(28 de abril de 1886 – 2 de noviembre de 1963)
Apodo: El Yoni


Nació en Buenos Aires, en el barrio de Belgrano y murió en Montevideo, Uruguay, en el barrio Puerto Rico.

Una de las figuras de mayor dimensión en la primera época del tango. Fue considerado un ejecutante de gran seguridad y enorme fuerza rítmica.

Si algo suyo impactó en su época, y a los investigadores tangueros a través de los años posteriores hasta la actualidad, fue que declarara que su primer tango: “El talar”, de considerable éxito por entonces, lo compusiera a los nueve años de edad, en 1895. Nunca pudo demostrarse lo contrario y las dudas y conjeturas no dejaron de existir. De ser cierto, sería el compositor más joven que registra la historia del tango.

La música estaba en la familia, su hermano Pedro dos años mayor, fue violinista desde muy temprano y le enseñó el instrumento a Prudencio. Las elementales lecciones musicales se las impartió un medio hermano, también mayor que él, de nombre Alejandro Cesáreo Pérez, con quien además aprendió a tocar el piano. Y un primo hermano, Justo Tomás Morales, guitarrista en casas de baile, lo inició en el tango. Entonces cambió definitivamente el violín por el piano. Lo suyo fue a “puro oído”, como ocurriera con numerosos músicos populares.

¿El por qué de su apodo? En su cabello sobresalía una mata de pelo rojizo y además su madre era ama de llaves en la residencia de una acomodada familia de origen inglés. El piberío amigo no necesitó más.

Para el tango y algunos de sus cultores, fueron aguerridos los primeros tiempos cuando asomaba el siglo XX, y los cuatro muchachitos se largan a tocar por los studs del Bajo Belgrano, su fama con “El talar” había trascendido y enseguida presenta otra pieza que declara suya: “Las siete palabras”, también exitosa, comienzan a llamarlo “El pibe de oro”.

Tiene diecisiete años, está radicado con su familia en la ciudad de Rosario y emprende con el guitarrista José Guardo una larga gira por las provincias. También prestó su colaboración en la compañía del autor teatral y compositor Francisco Aranaz, de origen cubano y que llegó a primer actor cómico del Teatro Apolo.

De regreso a nuestra ciudad actuó en todos los locales hoy legendarios donde se tocaba el tango: “Lo de Hansen”, “El tambito”, “El estribo” y otros más. Integró los conjuntos de Vicente Greco, Francisco Canaro, Vicente Loduca. Fue uno de los primeros en grabar para el sello Atlanta —como solista— y también con distintas formaciones; una, junto a su hermano Pedro en viola y Vicente Pecci en flauta.

Antes del Centenario (1910), lleva el tango a Chile y más tarde pasa a Montevideo donde no le falta trabajo en el ambiente de las “pensiones”. Integró la formación de Eduardo Arolas cuando se presentaba en aquella ciudad. Allí pasó, salvo algunas escapadas por trabajo, el resto de su vida. Se presentó en radios y en locales nocturnos. Fue uno de los fundadores de la Asociación de Pianistas.

Tenía 76 años cuando toma parte del Primer Festival Universitario del Tango y en el año de su fallecimiento interviene en un ciclo de programas de televisión: “Imágenes para una Historia del Tango”.

Otros tangos por él compuestos fueron “El piñerista”, “Mate amargo”, “Don Victorio”, “José Pedro”, “El pardo Cejas”, “El tape” y otros sin trascendencia.

Extraído del "Libro del Tango", de Horacio Ferrer, editorial Antonio Tersol, 1980, España.

Ardit, Ariel

Fecha y lugar de nacimiento: 15 de mayo de 1974, en Córdoba.

A los 8 años se radicó en Buenos Aires. Estudió canto lírico. Actualmente toma clases de canto con el profesor Nino Falzetti.

En 1998, comienza a cantar tangos en el "Boliche de Roberto". Hace su debut profesional, ese mismo año, acompañado por el trío de guitarristas de Norberto Pereyra (guitarrista de Ariel Ramírez y Nelly Omar). Al año siguiente, ingresó a la Orquesta El Arranque con la cual realizó una gira por Europa.

Como cantor de dicha orquesta, recorrió toda la Argentina y más de 120 ciudades de Europa, Asia, y América, también grabó 4 discos.

A fines de 2002, se reúne con el guitarrista Hernán Reinaudo y se presentaron en distintos lugares del circuito capitalino. Al año siguiente, ingresó como cantante del Recoleta Tango, reemplazando a Guillermo Fernández, y compartió temporada junto a su ídolo, Alberto Podestá.

En julio de 2004, debutó junto a la Orquesta Nacional de Música Argentina "Juan de Dios Filiberto" en el Teatro Cervantes, dirigida por Néstor Marconi. En el 2006 volvió a cantar con ella, esta vez, bajo la dirección de Ramiro Gallo.

En el 2006, ya como solista, realiza un ciclo con Lidia Borda, en el Torquato Tasso. En abril comienza la grabación de su primer disco solista: "Doble A", editado por ACQUA Records, con el acompañamiento de guitarras y orquesta de cuerdas a cargo de Ramiro Gallo. Luego, hizo su primera gira como solista a Roma.

En el Festival de Cine de Mar del Plata (2007), se presentó el disco "Raras Partituras", bajo la dirección musical de Gallo, en el que interpreta dos temas inéditos. Ese año, fue convocado por Rodolfo Mederos, para participar de un documental en homenaje al bandoneón, en el que interpreta el tango "Se muere de amor".

Participa como cantante invitado de la Selección Nacional de Tango y de la orquesta y trío respectivamente, de Víctor Lavallén y Rodolfo Mederos.

En diciembre de 2007 se lanza con nuevo repertorio y formación, contando con la participación de Ramiro Gallo y Andrés Linetzky en la dirección musical y arreglos. Actúan en milongas y festivales, y están preparando la edición de un próximo disco.

Arenas, Alberto

(Por Néstor Pinsón)

Cantor
(25 de septiembre de 1910 - 12 de enero 1988)
Nombre verdadero: Tomás Guida

Han dicho que fue D'Arienzo el que lo recomendó a Canaro. Cenaban en una cantina de la calle Paraná. Pirincho comentó que necesitaba un cantor pues sólo tenía a Guillermo Rico y allí surgió su nombre. Se había retirado Carlos Roldán, se aproximaba un nuevo estreno teatral y el tiempo no sobraba.
Ya enterado, se presentó Alberto Guida -ese era su seudónimo entonces- en la oficina de Canaro de la calle Montevideo al 600, estaba también Mariano Mores. Lo hicieron cantar "Dicen que dicen", "Pan" y algunos otros tangos. Conformó, y como Canaro era expeditivo, sin más vuelta lo contrató. Antes de retirarse le entregaron varias partituras para que las fuera aprendiendo. Entre ellas, "Adiós pampa mía".

Transcurría el año 1945 y la nueva obra teatral era una adaptación libre de "El Tango en París", de Enrique García Velloso, estrenada en el año 1913 por Florencio Parravicini en el Teatro Argentino. Esta vez fue en el Teatro Presidente Alvear, con guión de Ivo Pelay, música de Canaro y Mores. La dama joven fue Alicia Vignoli y un elenco de experiencia para estas obras con humor, romance y música. Se estrenó "Adiós pampa mía", un éxito, un clásico internacional al nivel de "La cumparsita", "A media luz", "Caminito" y "El choclo". Guillermo Rico cantó "Niebla". Ibis Blanco junto a Oscar Villa, "Villita", eran los bailarines y cantaron la milonga "Serafín y Julia Paz". La Vignoli a dúo con Rico el vals "No llores más".

El público llenó la sala todas las funciones hasta el término de la temporada. Luego, como era costumbre de Canaro, se presentaba un tiempo en el Teatro Artigas de Montevideo.

En dicha obra había un personaje, un resero, llamado en la ficción Alberto Arenas. Canaro se iluminó y sin más lo llamó a su cantor para decirle que a partir de ese momento se llamaría Alberto Arenas. El público lo consideraba por su voz potente y figura desafiante.

Llega el 5 de julio de 1946 y se repone la que había sido la primera intentona teatral de Canaro en 1932, la famosa "Canción de los barrios", ya sin Tita Merello, ocupa su papel Virginia Luque, apoyada por esa notable segunda que fue María Esther Gamas. Enrique Lucero, hermano de Mores, ocupaba el lugar que había tenido Guillermo Rico. Virginia canta el tango "Si tú me quisieras", compuesto por Canaro para esta reposición, que no figuraba en la primera versión. La gente acompañó como siempre.

En 1947 se estrena un pastiche argentino-mejicano con actores y música de ambos países, la figura era Jorge Negrete. La obra tuvo éxito en Buenos Aires, pero cuando pasó a Montevideo sobrevino el escándalo. El mejicano había hecho declaraciones que no gustaron a los uruguayos y cada vez que aparecía en escena el público protestaba.

Arenas también interviene en la obra siguiente, en 1949, "Con la música en el alma". Dos años más tarde se estrenó su adaptación al cine, en la compañía Río de La Plata, propiedad del maestro. Fue un fracaso. Allí se lo ve a Alberto Arenas cantando un tema montado en un caballo durante un arreo, con vistas permanentes, en un segundo plano, de la Avenida General Paz casi desierta.

Cuando viajaban a Montevideo, siempre estaba esperándolos Radio Carve, allí actuó también nuestro cantor, lo mismo en los festejos de carnaval, compartiendo su presencia en ambas orillas del Río de la Plata.

La unión Arenas-Canaro se mantuvo hasta 1957. Muchos ciclos de radio, algunos recordados, como su participación en el Glostora Tango Club, en Radio El Mundo, también actuaron en Radio Splendid y por supuesto, en los estudios de grabación.

Entre 1951 y 1954 hicieron giras a Brasil y numerosas presentaciones en ciudades argentinas del centro y norte del país. Su presencia junto a Canaro fue suficiente para que su nombre figure en cualquier recorrida por la historia del tango.

Pero hubo un tiempo anterior a 1945, en que su trayectoria no pudo exceder un plano apenas secundario. Fue cantor solista, acompañado de tres guitarras, en la fugaz Radio La Nación. También Radio Porteña y Callao contaron con su nombre en el elenco. Tuvo un paso breve por la orquesta de Alberto Pugliese, que a veces contaba con Osvaldo en el piano. Más adelante, un conjunto que hizo menos historia aún, el de Mario Rocha, con José Basso en el piano, en alguna ocasión.

Después de Canaro cae en un paulatino olvido. Era un cantor que recogía la popularidad de la orquesta, de su público adicto. Sus condiciones personales no generaban, por sí solas, una adhesión. Era el principio del final. Se dedicó a manejar un taxi para asegurarse su sustento y, subsidiariamente, a la música.

Así fue que cantó en un cuarteto dirigido por Vicente Fiorentino. Luego actuaciones diversas que se le iban presentando y un digno retorno, a los 65 años de edad, con el cuarteto de Enrique Mora, con el que vuelve a grabar un disco con dos temas. A comienzos de los '80 integra junto a Roberto Maida y Ernesto Famá, una embajada para nostalgiosos y marchan de gira a Colombia durante un par de semanas.

Su primera llegada al disco fue el 24 de agosto de 1945 con "Adiós pampa mía". Con Canaro realizó 80 registros, el último como solista, posiblemente una atención del director, el tema "Copa de silencio" cuya letra y música figuran de su autoría. Cerró su ciclo de grabaciones, haciendo dos dúos con su colega Juan Carlos Rolón, acompañados de guitarras.

Argentina, Imperio

(Por Xavier Quiñones )

Cancionista y actriz
(26 de diciembre de 1906 - 22 de agosto de 2003)
Nombre real: Magdalena Nile del Río

Magdalena Nile del Río nace el 26 de diciembre de 1906 en Buenos Aires, en el barrio de San Telmo. Hija de padres españoles y de ascendencia inglesa debuta en el teatro de la Comedia de aquella ciudad con el nombre artístico de Petit Imperio, apadrinada por la bailarina y cupletista española Pastora Imperio.
Estudia danza en España donde adoptará el nombre artístico de Imperio Argentina y debutará en el teatro Romea de Madrid en 1924. Recorre diversos teatros de variedades de la Península y graba sus primeros discos.

Florián Rey, director cinematográfico, la escoge para interpretar "La hermana San Sulpicio" (1927), película muda basada en la novela de Armando P. Valdés.

En 1928 marcha a Alemania para filmar "Corazones sin rumbo", de la cual sólo se conservan algunos minutos. También interpretó "Los claveles de Virginia", filmada en España.

Su repertorio artístico incluye tangos arrabaleros, valses criollos, habaneras, canciones y melodías cubanas.

La llegada del cine sonoro y el éxito de las primeras películas musicales la lleva a instalarse en París, donde es contratada como primera estrella y filma en los estudios de Joinville: "El profesor de mi mujer" (1930), "Cinépolis" (1931) y otros filmes. Obtiene un especial éxito en el film "Su noche de bodas", dirigida por Louis Mercanton y Florián Rey, donde canta el vals "Recordar", a dúo con Manuel Russell, que llegó a ser el éxito discográfico del momento. Después siguió "Lo mejor es reír", versión española de "Rive gauche", que dirigió Alexander Korda. Junto a Imperio Argentina aparecen Manuel Russell y Rosita Díaz, entre otros. Luego: "¿Cuándo te suicidas?" y los cortometrajes: "El cliente seductor" (1932), junto a Maurice Chevallier.

La Paramount decide contratar a Imperio Argentina para filmar con con Carlos Gardel las películas "La casa es seria" (1930) y "Melodía de arrabal" (1932), film con el que llegó al estrellato en las pantallas americanas.
Imperio graba canciones con el guitarrista y vocalista Rafael Medina para el sello Parlophone y también melodías cubanas diversas y la versión de un éxito del cine americano, "Carioca", baile de moda que popularizaron en 1933 Fred Astaire y Ginger Rogers, en el film "Volando a Río".



Preferentemente, graba tangos que Tania y Libertad Lamarque cantaban con América, rivalizando en España sólo con Carmencita Aubert, la popular tanguista y actriz catalana, que en 1935 adoptaría el nombre de Carmelita Aubert. Los temas "Danza maligna", "Hacelo por la vieja" lo cantan al mismo tiempo una y otra, Carmencita para Odeon e Imperio para el sello Parlophone y es asunto de coleccionistas y melómanos opinar cual de las dos cantaba mejor.

En 1934, Imperio filma "El novio de mamá", dirigida por Florián Rey con Enrique Guitart y Miguel Ligero, y en julio de ese año contrae matrimonio con Florián, que había obtenido la separación de su mujer Pilar Torres, al aplicarse la ley del divorcio aprobada por las Cortes de la República.

Luego filma "La hermana San Sulpicio", versión sonora, y un cortometraje titulado "Romanza rusa", musicalizado por Manolo Salinger, músico y crítico de jazz, posteriormente director artístico de "Voz de su amo" en los años cuarenta. En este film, Imperio interpretaba la famosa melodía rusa "Ojos negros", popularizada por el mítico Al Jolson.

En 1935, Imperio y Florián llevan a la pantalla "Nobleza baturra", comedia musical costumbrista que les dará una gran popularidad y llenará las salas de cine de todo el país. Luego filman "Morena clara", comedia andaluza de Quintero y Guillén, también con gran éxito.

La guerra le sorprendió en París, donde preparaban la película "La casta Susana", al suspenderse la producción decidieron marchar a Miami, luego a Cuba, Puerto Rico y México, donde eran muy populares. De regreso a Europa filmó un par de películas en Alemania en 1938.

Imperio Argentina trabajaría posteriormente en otros films, en teatro, radio y televisión.

Arias, Aníbal

(Por Alberto Heredia)

Guitarrista, compositor, arreglador y docente
(20 de julio de 1922 - 3 de octubre de 2010)
Nombre completo: Aníbal Oscar Arias

En el aire de la que fuera su casa natal en Villa Devoto, se respiraba música. Y es muy seguro que desde el vientre materno haya comenzado a disfrutar el dulce y armonioso arrullo que brotaba del sonido de una guitarra, con la voz de su padre —santiagueño— entonando canciones y dando vida a esas cuerdas. A la edad en que otros niños comenzaban a empuñar un lápiz para hacer los primeros palotes, con apenas cuatro años, él ya abrazaba el diapasón de una guitarra y, con sus finos dedos, comenzaba a darle forma a los primeros acordes de una canción, volcando en ella esa pasión por la música que lo acompañaría toda la vida.

Luciendo pantalón corto, hizo sus primeras armas con sus hermanos y sus primos armando conjuntos, haciendo dúo con su hermana Amanda, con el nombre “Los Catamarqueñitos”, en honor a su madre oriunda de la provincia de Catamarca.

Fue su primer maestro, a los diez años, un colega de su padre, Pedro Ramírez Sánchez, quien guió sus primeros pasos y se convirtió con el tiempo, en su compañero y consejero. Con él conoció otras escuelas de guitarra. Dicho universo contribuyó a su formación y le permitió exhibir una solvencia y seguridad poco frecuente en un joven. Allí bebió las enseñanzas técnicas y musicales, pero su talento y espíritu autodidacta hicieron el resto.

Se convirtió en un dotado ejecutante de música clásica, pero pronto se orientó hacia lo popular, iniciándose en el folclore haciendo el acompañamiento a prestigiosos cantores y conjuntos de la época de oro de ese género: Los Arrieros Cuyanos, Virginia Vera, dúo Vera-Molina, Alberto Cautelar, Rogelio Araya, Hilda Vivar, Waldo Belloso, Dúo Moreno-Sallago, Ramona Galarza, Julia Vidal, Hermanas Berón, Hermanos Barroso, Argentino Luna, entre otros. Pero su pasión era el tango y así permaneció muchos años en el desaparecido local La Querencia, de la Avenida de Mayo, donde acompañó a numerosos cantores que se presentaban en sus espectáculos.

Era bastante conocido cuando debuta en la música ciudadana acompañando a un cantor del barrio de Mataderos: Ángel Reco, a quien recuerda con cariño. Reco falleció en 1992 y fue uno de esos cantores clásicos de barriada que llegaron a la radio en la década del cuarenta, conforme nos cuenta Sara Ribot en su nota de septiembre de 1992, en la revista Tango y Lunfardo.

En 1953, integró el conjunto de guitarras que acompañó durante cuatro años a Héctor Mauré, también formó parte de un sin número de formaciones: el cuarteto A Puro Tango de Miguel Nijensohn, un trío con Osvaldo Tarantino y Osvaldo Rizzo, varios cuartetos con Enrique Alessio, Jorge Dragone, Armando Pontier, Luis Stazo, Eduardo Ferri, Osvaldo Piro, Celso Amato, Francisco Grillo, Héctor Stamponi, José Libertella y desde 1969 hasta 1975, el de Aníbal Troilo, con el que grabó temas que quedaron imperdurables en el recuerdo.

Fue la guitarra de los más grandes cantantes: Libertad Lamarque, Raúl Berón, Oscar Alonso, Carlos Acuña, Tania, Ángel Cárdenas, Roberto Rufino, Floreal Ruiz, Julio Sosa, Roberto Goyeneche, Susana Rinaldi, Edmundo Rivero, Enzo Valentino, Néstor Fabián, Alberto Morán, Jorge Casal, Argentino Ledesma, dúo Dante-Larroca, entre muchos más.

Formó parte de la Orquesta de Tango de la Ciudad de Buenos Aires, desde su formación en 1980, bajo la dirección de Carlos García y Raúl Garello, hasta nuestros días. Con esta orquesta recorrió Argentina y varios países de América Latina, cosechando merecidos aplausos.

Actualmente integra el elenco de “El Café de los Maestros” junto a los más notables músicos y cantantes, participando de la película homónima, filmada en el año 2006 y actuando, con parte de sus integrantes en Berlín, Roma, Atenas, París, Londres y Río de Janeiro.

Su generosidad hace que dedique gran parte de su tiempo a la docencia, con el fin de legar a los jóvenes su conocimiento, su experiencia y brindarles su ayuda para perfeccionar la técnica. Fue fundador de la Escuela de Música Popular de la Municipalidad de Avellaneda, donde continúa desempeñándose como profesor de Historia del Tango y Guitarra Tango.

Realizó numerosos viajes artísticos a Estados Unidos, Brasil, Francia, España, Alemania, Grecia, Japón (doce veces) con distintos artistas, en especial, con el dúo que integra con el bandoneonista Osvaldo Montes. De todas estas giras, se destaca el histórico viaje a Washington con el cuarteto de Aníbal Troilo en marzo de 1972, con motivo de los festejos del 25 de Mayo.

Con Susana Rinaldi actuó en París en el Olympia y en el Teatro de la Ville, también en el Teatro La Comedia de Madrid. Con el Sexteto Mayor, en Venecia, Berlín y Washington.

Su primer trabajo discográfico como solista, “La Guitarra Romántica del Tango”, fue en 1985 para RCA, reeditado en disco compacto, en 2008. Le siguieron, “Una guitarra para Gardel” y con su cuarteto de guitarras dos CD, “Nuestras guitarras” con Carlos Martínez, “Seis cuerdas y una voz” con Oscar Ferrari y “Querido Chamamé”, con el bandoneonista Antonio Príncipe.

Un párrafo aparte merece su relación con Osvaldo Montes —“El Marinero”—, compañero en la Orquesta del Tango de la Ciudad de Buenos Aires desde su fundación. Son grandes amigos y forman una dupla musical que al margen de la orquesta, nos deleitan con un repertorio de tangos de todos los tiempos, donde la excelencia interpretativa y las permanentes improvisaciones son una marca registrada de estos dos prestigiosos maestros, que podemos comprobar escuchando sus registros discográficos.

Es académico de honor de la Academia Nacional del Tango y miembro titular de la Academia de Música. Fue distinguido como Gloria del Tango por la Academia Porteña del Lunfardo. En 1986, fue galardonado con el “Gardel de Oro”; en el 2004, distinguido por el Senado de la Nación «por el valioso aporte a nuestra cultura» y luego, el reconocimiento del Latin Grammy 2008, como músico participante del álbum de tango “Buenos Aires, día y noche”.

Con casi setenta años dedicados a la música en forma profesional, sigue empuñando su instrumento, acompañado por su colección de más de treinta guitarras, con cada una de las cuales tiene una historia.

Conserva incólume la misma humildad de sus orígenes. No lo han cambiado los elogios, los premios, ni los honores recibidos en el transcurso de su larga carrera. No lo ha mareado el éxito y, como el primer día, sigue elaborando e imaginando cosas nuevas. Es, sin duda, un ejemplo de trabajo, de ansias de seguir aprendiendo y un gran maestro que disfruta de la gran pasión de su vida, la guitarra, sobre cuyas cuerdas desparrama, con sus ágiles dedos, la savia del amor que fluye de su alma.

Armani, Eduardo

(Por Roberto Finitud)

(22 de agosto de 1898 - 13 de diciembre de 1970)
Nombre completo: Armani, Eduardo
Violinista, compositor y director

A los quince años, en 1913, finaliza su curso de violín en el conservatorio "Santa Cecilia" con los maestros Hércules Galvani y Cayetano Troiani. A pesar de la edad comenzó sus actividades profesionales en cines y teatros, alternando en esas actuaciones con los más importantes instrumentistas de ese momento: Raúl Spivak, Juan José Castro, Luis Gianneo, Julio Perceval, Jorge Fanelli, Francisco Amicarelli (pianistas); Astor y Remo Bolognini, Bruno Bandini, Miguel Gianneo (violinistas); Ennio Bolognini, José María Castro, Adolfo Morpurgo, Washington Castro, Luis W. Pratesi, Ramón Vilaclara (violoncelistas), etc., etc.
A mediados de 1919 llega a Buenos Aires la famosa bailarina Isadora Duncan y con ella actúa como violín solista en sus espectáculos del teatro "Opera" y al año siguiente también es designado primer violín de la célebre Ana Pawlova en el "Coliseo". Esta célebre bailarina rusa lo contrata para su gira americana por Uruguay, Brasil, Venezuela y Puerto Rico.
En 1921 dirige en el "Opera" la orquesta de la compañia francesa de revistas de Madame Rasimí, cuya vedette era Mistinguette, por ausencia del titular. Esas actuaciones se repitieron en 1922 con "Follies Bergere"; en 1923 con "Moulin Rouge" y en 1924 con "Casino" de París.
Ya en el 22 integró la primera orquesta sinfónica del país en la cual actuó hasta 1929 y en el 23, el cuarteto argentino de música de cámara dirigido por León Fontova.
Comenzó sus actuaciones radiales en 1925 con música seria por "Cultura", "Fénix","Municipal" ctc.
Actuó bajo la dirección de famosos maestros como Ernesto Ansermet y Arturo Rubistein en el "Odeón" y viajó a Chile y Uruguay con la compañía lírica del "Colón".
Con el jazz empezó prácticamente en 1919 y ya no lo dejó sino 40 años después, alternando con lo clásico, luego de hacer radios, teatros, bailes, conciertos de jazz y una película: "Así es el Tango".
En ese deambular con la música compuso tangos la mayoría inéditos en el papel pero impresos en discos por las mejores orquestas: "Pompón", "Caperucita", "Inquietud", "Pucherito", " ¡Oh Corazón!", "Un Caprichito", "Bajo el Disfraz", "Victoria", "Brasil", "Besos", "Soltero", "Migaja", "Mi última Noche", "No te olvidarás" y entre algunos más el titulado "Normiña" que grabara en disco Carlos Gardel.
Entrevistado para este trabajo y por la citada grabación dijo: A Gardel lo conocía de hacía tiempo y en el quehacer del ambiente fuimos haciéndonos tan amigos que solíamos cenar en "La Terraza" de Corrientes y Paraná. Estábamos una noche cenando Carlitos, Juan Carlos Bazán y yo, cuando Gardel, que le gustaba mucho hablar de tango, sacó la conversación del último concurso de Max Glücksmann. "Che Eduardo qué lindo tango presentaste, lástima que no tuvo mejor suerte... Dame la partitura y la letra y te lo grabo". —"¿Qué letra?" le contesté, si no tiene!— ¿No tiene?, repuso Gardel, dame una parte y se la hacemos". Y esa misma noche se dio a la tarea de buscar alguien que la hiciera y dio con Antonio Capone que era portero del "Ta-Ba-Rís" y que ya había escrito otras. Por ocurrencia de Carlitos tiene letra "Normiña", que yo había compuesto dos años antes en Brasil ante un pedido, sin que fuera editado nunca".
Armani nació en Buenos Aires el 22 de agosto de 1898 y allí falleció el 13 de diciembre de 1970.

Del Greco, Orlando: Carlos Gardel y los autores de sus canciones, Akian Ediciones, Buenos Aires 1990.


Arolas, Eduardo

(Por Ricardo García Blaya)

Bandoneonista, director y compositor
(24 de febrero de 1892 - 29 de septiembre de 1924)
Nombre real: Lorenzo Arola
Apodo: El Tigre del bandoneón

Todos los tangueros tenemos una particular visión respecto de los valores de los artistas y esto está bien, nuestros gustos y experiencias personales nos definen en la elección por unos u otros.

Seguramente, cuando hablamos del tango canción, se produce un acuerdo unánime en la figura incomparable de Carlos Gardel, lo que no ocurre cuando la discusión se dispara a las orquestas o al resto de los músicos o cantantes.

El caso de Eduardo Arolas, es otra excepción, su extraordinario talento como compositor, lo colocan un peldaño arriba del resto, lo que constituye un mérito aún mayor si tomamos en cuenta que en su generación surgieron los más grandes creadores de tango. Baste recordar a músicos de la talla de Agustín Bardi, Vicente Greco, Arturo De Bassi, Juan Carlos Cobián, Roberto Firpo, entre tantos otros.

Así Gardel y Arolas, son a mi juicio, la piedra basal del tango moderno, el primero francés de nacimiento y porteño de adopción, el segundo argentino, hijo de padres franceses.

Dueño de una creatividad melódica increíble, irrumpe en la actividad musical como modesto ejecutante de la guitarra, su primer instrumento, de la mano de su amigo Ricardo González, "Muchila".

Pero será el bandoneón el responsable de su consagración y el fiel testigo de su genio y de su vida atormentada.

Unos pocos años le fueron suficiente para componer más de cien obras de excelente calidad, en las que hace gala de una estructura moderna y compleja, llena de posibilidades para los arreglos y las variaciones.

Las melodías no son menos, transmiten melancolía, romanticismo y en algunas, un dramatismo sobrecogedor, pero todas ellas de una infinita belleza, propia del espíritu modernista del autor.

Parafraseando al querido investigador Héctor Ernié, estamos en presencia de “un fenómeno con mayúscula”, que sólo vivió 32 años.

La excelencia tributa en toda su obra, "El Marne", "La cachila", "Comme il faut", "La guitarrita", "Lágrimas", "Maipo", "Retintín", "Viborita", "Catamarca" y "Derecho viejo", este último de un éxito impresionante.

Su primer tema "Una noche de garufa" (1909) fue concebida intuitivamente, “de oreja”, repetida de memoria, ya que no sabía solfeo y menos escribir en un pentagrama. Fue Francisco Canaro el primero que lo ayudó a perpetuarla, haciendo la partitura del violín, luego Carlos Hernani Macchi escribió la parte correspondiente al piano.

En este primer período que culmina en 1912, compuso varios tangos entre los que se destacan "Nariz" y "El rey de los bordoneos", este último en homenaje al guitarrista Graciano de Leone.

En 1911 inicia sus estudios musicales en el conservatorio del maestro José Bombig y en tres años aprende teoría, solfeo y armonía.

Ese mismo año formó su primer conjunto con el guitarrista Leopoldo Thompson y el violín de Ernesto Ponzio, actuando en diversos cafés de Buenos Aires y Montevideo.

Al poco tiempo integra un trío con el gran Agustín Bardi al piano, y el violinista Tito Roccatagliatta y, en 1912, un cuarteto con éste último y el flautista José Gregorio Astudillo y la guitarra de nueve cuerdas de Emilio Fernández.

Al año siguiente es requerido por el director Roberto Firpo para tocar en el cabaret Armenonville del barrio de Palermo y en otros escenarios, para finalmente formar su propia orquesta.

Entre 1913 y 1916, ya con estudios de solfeo y armonía, aparecen sus temas "Delia", "Derecho viejo", "La guitarrita" y "Rawson", entre otros menos conocidos. También el tango "Fuegos artificiales", obra realizada conjuntamente con Roberto Firpo.

Después sucederían incontables viajes al Uruguay, actuando con gran éxito en Teatro Casino de Montevideo, ciudad donde se radicaría para intentar olvidar un drama amoroso que lo marcaría el resto de sus días (ver en La Biblioteca, sección Crónicas, "Apuntes sobre Arolas y su tiempo").


Cuarteto Arolas (Montevideo)

No obstante, volvía frecuentemente a Buenos Aires para cumplir contratos puntuales y presentaciones, pero su autoexilio se repetía al término de cada trabajo.

En 1917 participa como bandoneonista estrella en la gran orquesta surgida de la fusión Canaro-Firpo, formada especialmente para los carnavales rosarinos.

A partir de 1917 y hasta su muerte, escribe sus tangos más famosos, algunos de ellos obras magistrales del acervo cultural de nuestra música ciudadana, me estoy refiriendo a "La cachila" y "El Marne".

De esa época son también: "Comme il faut", "Retintín", "Marrón glacé", "Rocca", "Taquito", "Lágrimas" entre muchas otras.

En 1920 se embarca a Francia y al poco tiempo regresa a Buenos Aires que lo verá por última vez. De vuelta en París, enfermo y alcohólico, muere el 29 de septiembre de 1924, dejando su última obra, la única escrita en Francia: "Place Pigall".

Arolas fue vanguardia en la composición y también en la ejecución del tango.

Su orquesta lucía distinta a las otras, en 1917, comienza a grabar para el sello Victor, donde se comprueba su sonoridad, su brillo y un ritmo de una particular vibración.

Ernié nos dice: «Su marcación rítmica en este período es mucho más elástica, no es tan rígida y denota un mayor vuelo musical, más cantante, mayor caudal sonoro. Resulta –en comparación a las demás orquestas de la época- la más avanzada.»

Después menciona la inclusión de instrumentos no contemplados por otros directores, como el violoncello, el saxofón y el banjo.

El hecho del poco reconocimiento al Arolas interprete se debe, esencialmente, a la mala calidad de los registros discográficos.

Un párrafo aparte para tres de sus obras que no fueron tan difundidas.

Me refiero en primer lugar a "Viborita", de una melodía exquisita que podemos valorar en toda su medida en el registro de la orquesta del violinista Agesilao Ferrazzano del año 1927.

Después "Lágrimas" donde destaco la versión de la orquesta de Alberto Mancione de 1953, con un arreglo respetuoso y delicado de la obra original.

Y, finalmente, "La guitarrita", el ejemplo más acabado de la influencia que la música criolla ejercía en nuestro bohemio compositor urbano. Son muchas las versiones que me gustan de este tango, pero propongo dos: la de Francisco Canaro de 1930 y la de Osvaldo Pugliese de 1954.

En cuanto a sus obras más difundidas e importantes, "La cachila" tiene tantas grabaciones que merecería un capítulo aparte, ya que la mayoría de las orquestas la incorporó a su repertorio. De todas ellas me quedo con la versión del maestro Carlos Di Sarli, de 1941.

Lo mismo podemos decir sobre "El Marne", que además es la cortina musical de nuestro programa radial “Siempre el tango” –orquesta de Osvaldo Fresedo de 1980- pero sin duda se destacan la versión de Aníbal Troilo de 1952 y la de Horacio Salgán registrada al año siguiente.

Arolas fue un genio irrepetible que se renueva permanentemente y que nos conmueve cada vez que escuchamos la hondura de su obra.


 
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