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Fabián Néstor

Por Fabián Apólito

Cantor y actor
(30 de noviembre de 1938)
Nombre real: José Cotelo

Nació en Buenos Aires, en el barrio porteño de San Telmo. Las esquinas de las calles Bernardo de Irigoyen y Humberto Primo, hacían de eco para las melodías de tangos que José silbaba con gran entusiasmo.
El niño había perdido a su familia y fue adoptado por una mujer llamada Rosa, su madre de adopción. Doña Rosa le borró al pequeño el resentimiento, que pudo haber surgido por la fatalidad de haber perdido a sus padres y le brindó una niñez feliz.

A los doce años, nuestra futura estrella comienza a trabajar en una fábrica de carteras para ayudar a su humilde familia, mientras buscaba sentarse frente a las casas donde se escuchara la voz de Carlos Gardel, salida de alguna vitrola.

Su ferviente deseo de cantar, lo lleva a recorrer cantinas, hasta que su amigo el actor Norberto Aroldi, le consigue una prueba con el maestro Mariano Mores, en el año 1961. Con una orquesta de cuarenta músicos, Mores lo aprueba y lo contrata y así comienzan sus triunfos con su actual nombre artístico: Néstor Fabián.

El día 30 de agosto de 1961, debuta en televisión, en canal 7, en el programa Luces de Buenos Aires, Néstor interpreta el bolero "La noche de mi amor", acompañado por Mariano Mores con gran aceptación del público y logra un primer impacto televisivo en el programa "El show de Cap", donde ya canta como vocalista de Mariano Mores.

Hace su inicio en teatro, en importantes comedias musicales como: "Buenos Aires de seda y percal" y "Buenas Noches, Buenos Aires", que se estrenaba en el Teatro Astral, junto al mismo Mores, Virginia Luque y Susy Leiva.

Comienza a grabar discos en la empresa Odeon, su voz gusta, su estilo también y el público empieza a quererlo. Su primer grabación fue "Tan solo un loco amor", acompañado por Mariano Mores y su orquesta.

A partir del año 1964, su fama crece sin parar, la televisión lo reclama para transformarlo también en galán y actor, así se une a programas juveniles de la nueva ola argentina, donde las interpretaciones logran en su voz, la más recia tonalidad para hacerla brillar en el tango, acompañando su figura del porteño simpático y entrador.

Néstor deja la compañía de Mores, para unir sus canciones a la llamada nueva ola argentina. Los directivos de canal 9, que lideraba Alejandro Romay, convocan al joven cantante para que integre el programa "Sábados Continuados", conducido por Antonio Carrizo.

En enero de 1964, la popular cantante Violeta Rivas necesitaba un galán para una telecomedia veraniega y Romay contrata a Néstor para su primer protagónico para la televisión, en un éxito titulado "Todo es amor".

En el mes de marzo de 1967, Néstor Fabián se casa con Violeta Rivas. Su unión matrimonial provoca un verdadero acontecimiento social, donde la popularidad estallaba en el público ferviente.

La llegada de su hija Analía, completa la dicha familiar. Néstor recorre escenarios del país y de varias partes del mundo. El éxito no lo abandona nunca y graba un amplio repertorio de tangos con las orquestas más importantes. Recibe distinciones, protagoniza comedias musicales y especiales para televisión.

Su disco más vendido fue "Charada", un vals compuesto por Henry Mancini para la película estadounidense homónima, que fuera nominado al Oscar como mejor tema musical y que Néstor impuso en el gusto popular.

El cine no se hace esperar y filma varios títulos: "Buenas noches, Buenos Aires" (1964), producida y dirigida por Hugo del Carril, con Mariano Mores, Violeta Rivas, Virginia Luque, Julio Sosa, Susy Leiva, Anibal Troilo, Chico Novarro y otros grandes de la música.

"Viaje de una noche de verano" (1965), dirigida por René Mujica, entre otros directores y un elenco encabezado por: Tato Bores, Ramona Galarza, Chico Novarro y Luis Sandrini entre otros.

"Los muchachos de antes no usaban gomina" (1969), dirigida por Enrique Carreras, con Rodolfo Bebán, Beba Bidart, Susana Campos, Osvaldo Miranda, Carlos Estrada, Nora Cárpena, Sabina Olmos y otros. Néstor interpreta el tango "Tiempos viejos", en un momento importante de la película.

"Viva la vida" (1969), dirigida por Enrique Carreras, con Palito Ortega, Violeta Rivas, Tita Merello, Hugo del Carril, Mercedes Carreras, Juan Carlos Dual y otros famosos.

"Pasión dominguera" (1970), dirigida por Emilio Ariño, con Jorge Porcel, Luis Tasca, Perla Caron, Fidel Pintos.

"Balada para un mochilero" (1971), dirigida por Carlos Rinaldi, con: José Marrone, Mariángeles, Arnaldo André y Los Iracundos, entre otros.

Néstor interpreta las canciones principales de famosos teleteatros escritos por Abel Santa Cruz, como "Me llaman gorrión", protagonizado por Beatriz Taibo y "Malevo" con Rodolfo Bebán y Gabriela Gili. Más tarde, es convocado para interpretar el tema del teleteatro "Tengo calle".

En la década del setenta, es artista exclusivo del sello discográfico Microfón.

En el año 1974, viaja a Rusia con gran suceso acompañado por Atilio Stampone.

En 1988, es especialmente invitado a cantar en Granada, España, junto a la orquesta de Osvaldo Requena, desde allí parte a Portugal, para actuar en Lisboa, Portugal.

Hoy, sigue deleitando a un público de todas las edades, dejando un eco imborrable en cada escenario, donde interpreta como nadie, tangos como: "El último round", "Tinta roja", "Cordón", "El último café", "Contame una historia", "Los mareados", "Sur".

Fabián se declara un fanático de las motos, del tango y de Boca Juniors.

Néstor Fabián, es tal vez, una de las personas más queridas por sus compañeros y amigos, por su lealtad y su calidad humana, él hace de la sencillez y de la generosidad una conducta de vida.

Falasca, Rosanna

Por Néstor Pinsón

Cancionista
(27 de abril de 1953 - 20 de febrero de 1983)
Nombre completo: Rosanna Inés Falasca
de Falasca:

Su historia artística no difiere de la mayoría de las cancionistas del tango. En ella la excepción fue su apresurado final en pleno auge, sólo comparable al de Susy Leiva, en un accidente automovilístico.
La música y el canto estaban en su casa, el padre Ado Falasca era sastre y cantor melódico, actuaba en dúos y luego tuvo su propio conjunto.

Cuando "Chany" -como llamaban a Rosanna- cumplió los diez años, el papá advierte que canta muy bien, que no tiene voz de niña chillona, que lo hace con una natural impostación. Muy pronto la incorpora a su grupo musical y a las giras de los fines de semana por pueblos vecinos. Más tarde también, actúan en radio y en canales de televisión de las provincias de Córdoba y Santa Fe.

Todo avanza rápidamente. Temas populares, algunos en italiano, conforman su repertorio. Y fue actuando en la ciudad de Rafaela, provincia de Santa Fe, que la escucha un productor y los invita a Buenos Aires.

Pasan tres meses y llegan en marzo de 1969 a la Capital. Casi de inmediato es invitada a presentarse en un café concert en el barrio de San Telmo. En el mes de agosto, su padre la inscribe en un concurso para nuevas voces organizado por el popular programa de Canal 9, "Grandes valores del tango", por entonces conducido por Juan Carlos Thorry.

Su figura esbelta, alta, pelo rubio y lacio, de ojos claros, con una carita agradable, despierta la atención. Sólo conoce un par de tangos, uno es "Madreselva" que lo interpreta en la primera ronda de tres participantes. La eligen ganadora, pero la selección recién empieza. Sin embargo su presencia impactó al público y a los directivos. Hablan con su padre y le proponen sacarla del concurso para presentarla como una de las figuras del programa, con un contrato por cuatro años.

A partir de ese instante todo fue vertiginoso. Al año siguiente graba su primer disco larga duración, tiene apenas diecisite años. Comienzan las giras, primero por Uruguay, luego por casi todos los países de Centroamérica.

El cine también aprovecha de su éxito, no con las características del treinta y el cuarenta cuando el tango era lo central y todo giraba alrededor de alguna letra, su presencia es requerida para compartir elencos con rostros de la televisión, con músicos melódicos y con otros que hacían rock, teniendo el rol de hacer algún tema con sabor a tango.

Si bien no nació como cantora de tangos -llego a él por casualidad- el tiempo la definió como tal. Actuó en tres películas más, de esas rápidamente olvidables, pero un par de ellas con buena repercusión de público en los países que había visitado en sus giras. También dejaron un buen resultado económico. Fueron: "Arriba juventud", en la que hacía pareja con un tal "Palolo", adolescente galán olvidado inmediatamente; "Siempre fuimos compañeros" (1972), dirigida por el actor Fernando Siro, con el cantor pop Donald, que se hizo en la ciudad balnearia de Mar del Plata (400 km al sur de Buenos Aires) y finalmente, en 1976, "Te necesito tanto amor", dirigida por Julio Saraceni y haciendo rubro con el cantante melódico Elio Roca.

Su carrera marchaba muy bien, asistía a todo festival que se hacía en la provincia de Buenos Aires y cosechaba público. Más adelante forma parte de una "movida" que se llamó "Cruzada joven del Tango" junto a María Graña, Rubén Juárez, Reynaldo Martín y otros. Se trató de un intento fallido de reinsertar el tango en los jóvenes.

Sus dotes para la canción ciudadana no presagiaban una revolución, un movimiento de multitudes, pero su tono grave y cálido, su atrayente figura física y su personalidad superaban cualquier desliz. Además, estaba en un período de formación.

En 1971 graba para el sello Diapasón acompañada por la orquesta de Luis Stazo, entre los temas se destacan los tangos: "Amor de verano" y "Bajo mi piel", ambos de Stazo, el primero con letra de Federico Silva; el vals "Dos corazones" de Francisco Canaro con letra de Ivo Pelay, el éxito del momento "Balada para un loco" de Astor Piazzolla y Horacio Ferrer y el clásico "Sin lágrimas" de Charlo y José María Contursi. El mismo año pero con la orquesta de Lito Escarso y para el mismo sello registra "Rondando tu esquina", "Más sólo que nunca" y "Madreselva", entre otros.

En el año 1975 es contratada por la empresa EMI-Odeón, junto con la orquesta de Raúl Garello, donde hace varios tangos clásicos, entre estos: "El último organito", "Pero yo sé", "La última curda" y "Nostalgias".

Por último en 1982, con la empresa discográfica Polydor graba sus dos últimos larga duración con el acompañamiento de Orlando Trípodi dirigiendo su orquesta y su cuarteto, entre otros registros están, "Sur", "El pañuelito", "Bien criolla y bien porteña" y "La cumparsita".

Y fue en ese mismo año que comenzó a correr el rumor de sus problemas de salud. En el mes de noviembre la operan de una grave enfermedad. Enterada de las noticias publicadas dijo en un reportaje: «¡No tengo cáncer!». Lamentablemente el mal avanzaba con rapidez.

Su última presentación fue en la tradicional "Botica del ángel", de Bergara Leumann.

Alguien le ofreció una quinta en Don Torcuato -a treinta kilómetros de la Capital- para que se repusiera. Fue inútil, allí falleció. Volvió muerta a su querido pueblo de Humboldt y allí está su mausoleo y una calle con su nombre.

Unos diez años más tarde un señor bien mayor, cabello blanco, de hablar suave, se presentó espontáneamente en mi programa radial "Siempre el tango". Era Ado Falasca, su padre. No quiso reportajes ni que hiciera notar su presencia, sólo venía a entregarme un cassette con diez temas cantados por su hija. Tampoco pidió que lo pasáramos, ni siquiera lo insinuó. Pasaron unos pocos minutos y se fue. No se trató de un reconocimiento especial hacia mí, la misma actitud tuvo con otros programas tangueros. Simplemente, era un respetuoso intento que no se olvidara el nombre de su hija. Tampoco, su paso por el tango y por la vida.

Falcón, Ada

por Néstor Pinsón

Cancionista
(17 de agosto de 1905 - 4 de Enero de 2002)
Nombre completo: Aída Elsa Ada Falcone

Las voces femeninas en el tango irrumpieron casi al mismo tiempo. Eso ocurrió en la década del veinte, entre 1923 y 1930. Llegaron y se quedaron para siempre.

Si bien surgieron otros nombres en los años siguientes, para sumarse a estas pioneras, ninguna las superó.

Cada una con su estilo y con su propio repertorio siguen vigentes en las grabaciones. Tales los casos de Azucena Maizani y Rosita Quiroga, que debutaron en el disco en 1923, Mercedes Simone y Tita Merello en 1927 y Tania en 1930.

Ada Falcón pertenece a esta generación de precursoras de nuestro tango, quien comienza a grabar el 15 de julio de 1925.

Nació en el centro de la ciudad el 17 de agosto de 1905 y fue la menor de tres hermanas, también cantantes. Amanda, sin mayor trascendencia, y Adhelma, quien llegó al disco por lo menos en dos oportunidades.

En su momento la cantante comentó que era hija natural de un señor de rancio apellido de la sociedad argentina y, que en un lapsus de amor, raptó a su madre y ella fue el resultado de tan atrevida gestión. Valga como anécdota, no comprobada.

Pero sea cierta o no, resulta interesante atento la serie de hechos que marcaron su conducta posterior. La ingerencia de su madre fue notoria, pues fue ella la que decidió que su hija tuviera un destino artístico.

A los cinco años debuta ante el público como "La Joyita Argentina". Antes del año veinte actúa en un film mudo. Toda esta actividad impidió que concurriera normalmente a la escuela y debió instruirse en su propia casa.

Más adelante cuando está en su esplendor, el éxito y el reconocimiento público la embelesan, comportándose con los caprichos propios de una diva del cine estadounidense. Los hombres admiran su belleza y cantan loas a sus ojos verdes. Rehuye al contacto con el público, a tal punto que para sus presentaciones en Radio El Mundo –ya en el último tramo de su carrera- se niega a actuar en la sala principal y elige la sala "F", de pequeñas dimensiones y a la que llaman la "sala Falcón".

Se pasea en un automóvil descapotable de color rojo, vive en una casa de tres plantas en la zona más residencial de la ciudad, y ostenta joyas y pieles. Hasta que comienzan sus distracciones, los largos encierros en su mansión y llega a la curiosa situación de entrar a la iglesia de Nueva Pompeya de rodillas y a hablar en voz alta con las imágenes.

A fines de 1942, la eclosión, abandona definitivamente la vida artística, se retira y con su madre se traslada a un pueblo de la provincia de Córdoba, ambas convertidas en "terciarias Franciscanas". Esta actitud la mantiene hasta la actualidad, enero del año 2000.

Ada Falcón posee un registro que iba de mezzosoprano a soprano en las notas altas, un tono ligeramente engolado y cierta pretensión de gorjeos líricos que le dieron un estilo personal e irrepetible. Todo lo cual se sumaba a su natural temperamento que ponía la emoción en el lugar justo. Su canto fue emotivo, de corte romántico, con la sensación que lo dirigía a un amor perdido. Pese a la gravedad del color de su voz, se caracterizó por un tono plañidero.

Como dijimos llegó al disco en 1925 acompañada por la orquesta del maestro Osvaldo Fresedo para el sello Víctor. Retorna en 1929, para el sello Odeon, luego del visto bueno del pianista Enrique Delfino, quien la acompaña junto al guitarrista Manuel Parada en 14 temas.

Finalmente es acompañada por el hombre fundamental en su vida, el director Francisco Canaro. Juntos llegaron al disco en alrededor de 180 oportunidades, comenzando un 24 de julio de 1929 cuando Ada Falcón hace el estribillo del tango "La morocha", finalizando el 28 de septiembre de 1938. En 1942, graba su último disco con dos temas, el tango "Corazón encadenado" y el vals "Viviré con tu recuerdo" (ambos de Francisco Canaro e Ivo Pelay).

Con él tuvo una relación sentimental muy duradera. Y dos hechos anecdóticos: el primero pinta a Canaro frente a una realidad. El segundo, si no fue el detonante, por lo menos una circunstancia más para la determinación final de Ada Falcón. Ambas historias me fueron contadas por un músico de su orquesta, biógrafo parcial pero minucioso de Canaro.

Ada insistía en la separación de Canaro para que contrajera matrimonio con ella, ante esta requisitoria Canaro pareció estar de acuerdo, pero antes de comunicarle nada a la cancionista lo consultó con su abogado sobre las características del trámite y el tema económico. La respuesta fue obvia, la mitad de su dinero le correspondería a su esposa. Canaro nunca más pensó en separarse.

La segunda anécdota ocurrió durante el descanso de la orquesta en un ensayo, donde Ada estaba sentada en las rodillas de Canaro. De pronto se abrió la puerta de la sala donde se encontraban y apareció "La Francesa", apelativo con que se conocía a la señora de Canaro. Abrió su cartera, sacó un revólver y amenazó furiosamente a Ada que salió corriendo. A los pocos días se produjo la separación artística de la cantante con la orquesta.

En su trayectoria hizo una película sonora "Ídolos de la radio", junto al gran cantor Ignacio Corsini y que fuera estrenada en octubre de 1934. En ella aparecen las cancionistas Tita Merello y Dorita Davis.

Fue excéntrica, vanidosa y arrogante, pero su belleza y sus grandes condiciones artísticas la convierten en uno de los hitos de las voces femeninas de nuestra música popular.

Falcón, Jorge

Por Jorge Palacio (Faruk)

Cantor
Nombre real: Luis Iglesias
(15 de octubre de 1949 - 2 de julio de 1987)

Le presentó a la vida una batalla sin concesiones, tenaz, ardua, sin bajar los brazos. Desde muy joven comenzó a cantar y a seguir el camino del tango, pero su gran carta de presentación, esa vidriera que todo cantante necesita para ascender a la fama y perpetuarse, la logró cuando actuó en la orquesta de Héctor Varela.
Su debut se produjo el 12 de Octubre de 1976 y desde ese momento nadie ya podría olvidar la figura de Jorge Falcón, el muchacho pintón y de voz apasionada y varonil gozaba de cierto grado de timidez dibujada en su rostro, pero su calidad profesional hacía que por momentos ni se acordara que estaba frente a cientos de personas que lo aplaudían de pie. Pero igual que su carrera "meteórica", la muerte, agazapada a la vuelta de cada esquina, lo abrazó a la temprana edad de treinta y siete años.

Jorge Falcón o mejor dicho Luis Iglesias, tal su verdadero nombre, nació en el barrio de Parque Chacabuco y pasó por formaciones tales como "Tango 5", "Buenos Aires 5", las orquestas de Jorge De Luca y Gabriel "Chula" Clausi, con quien llega al disco con aproximadamente diez temas. Con esta orquesta y todavía con su nombre real graba entre otros tangos: "Desecho de amor", de Juan Vaccaro y José Fuentes, "Fue aquel beso", también de Vaccaro con Victorio Sardi, "Para que renegar", de Gabriel Clausi, "Yo estoy loco por vos", de Roberto Marano, "Arolas", de Clausi y Mario Gomila y el vals, "Aquel libro", también de Clausi con A. Guastavino.

Finalmente, ingresa a la agrupación de Héctor Varela, donde se produciría su consagración definitiva. El muchacho se hizo querer de tal forma por el maestro, que mas allá de su situación profesional, Jorge se había ganado el corazón de Varela y el maestro se preocupaba para que su "pichón" pudiera abrirse camino solo. Don Héctor no era egoísta y si veía que alguien tenía condiciones, lo apuntalaba para que saliera "volando solo".

Con la orquesta de Héctor Varela, graba para el sello Microfón más de 20 temas, algunos de los cuales a dúo con Fernando Soler y Diego Solís.

El primer larga duración de 1977, contenía su primer éxito comercial, la milonga "Azúcar, pimienta y sal", de Tití Rossi, Héctor Varela y letra de Abel Aznar, a dúo con Soler.

Sus éxitos más importantes con el maestro, fueron también: "Sabor de adiós", "Y te parece todavía" y "Haceme cu cú" a dúo con Soler.

Era tanto el cariño del director con el cantante que, las malas lenguas dicen que a Jorge lo echó para que de una vez por todas se afirmara solo frente a los amantes del tango y así ascender a la condición de solista. Y fue así que Falcón, logró por parte de la gente una aceptación extraordinaria.

En su nueva etapa graba ocho temas acompañado por la orquesta de Ernesto "Tití" Rossi, quien fuera arreglador y primer bandoneón de Varela y diez con la de Raúl Plate, con quien logra el que, posiblemente, sea su mayor éxito: "El amor desolado" de Alberto Cortez y el letrista José Dicenta Sánchez.

Jorge sufrió en 1986 un accidente automovilístico y tiempo después, en el medio de una presentación que hacía en la ciudad de Rosario, sufrió un desmayo que obligó a que se lo internase en una clínica local. Se dijo que todo era producto del choque que había sufrido, pero en realidad, el choque fue producto de su delicada salud, del mal que estaba padeciendo el cantor. Jorge tenía cáncer y a pesar de haber sido tratado con minuciosos recursos de la oncología, al año de habérsele descubierto el mal, fallecía en el Sanatorio de Artistas de Variedades del barrio de San Telmo, en Buenos Aires.

Detrás de su cuerpo deteriorado, ese jueves 2 de Julio de 1987 en que Jorge abandonó la tierra, quedaba su esposa Alicia, su hijo Adrián y seis larga duración grabados con todo el amor.

Ese mismo año había fallecido Héctor Varela, tan sólo seis meses antes. Algunos aseguran que ambos se dieron la mano nuevamente en el cielo y de común acuerdo, se dedicaron a ponerle "pimienta" a los ángeles celestiales.

Falcón, Adhelma

Por Guadalupe Aballe

Cancionista
(13 de noviembre de 1903 - fecha de fallecimiento ignorada)

Aclaración previa. Sabemos que fue mayor que Ada y menor que Amanda, su otra hermana, pero tenemos grandes dudas sobre la fecha de nacimiento que figura en el epígrafe y, tampoco, sabemos de su muerte.

Cortadora de la vehemencia y belleza exótica y misteriosa que caracterizaron a las hermanas Falcón, esta hermosa mujer, dueña de unos ojos comparados a lámparas votivas, de un lunar sugestivo en la faz izquierda de sus rostro, de personalidad romántica y una voz con buen timbre y ricas tonalidades, demostró tener un estilo propio y fue capaz de ganarse un respetable lugar entre las cancionistas de la década del treinta. Poseyó una exquisita sensibilidad interior y una gran elegancia y garbo en su figura.

Existe la creencia de que Adhelma habría participado, ya en el año 1919, en el film mudo "El festín de los caranchos", con José Casamayor y su hermana Ada Falcón. Pero no lo podemos afirmar, lo que sí conocemos con certeza es que se inició en el canto gracias al estímulo e insistencia de Alma, su madre, quien la impulsó a comenzar su carrera como cancionista. Curiosamente, no cantó nunca ante el público.

Debutó de lleno en la popular "Hora Geniol" de Radio Belgrano, cuando la emisora se hallaba en la calle Estados Unidos. En noviembre de 1932, ya gozaba de una buena reputación como cantante y estaba sujeta a una laboriosa actividad que venía desplegando desde mayo. Había hecho una rápida carrera, por estar, según sus propias palabras, «en el mismo puesto que las figuras de larga actuación». Ella atribuía este éxito repentino a la suerte, a lo que los españoles llaman "buena sombra", porque cuando se proponía una cosa la alcanzaba. Estaba contenta con sus buenos sueldos, su trabajo y la cantidad de correspondencia que recibía, para ella eran su mejor halago.

Elegante y simpática, era una mujer que anhelaba llevar una vida normal y sana, cantaba porque sentía "el alma de la música" y lo exteriorizaba en su voz. En su conversación, era rápida, espontánea, nerviosa y expresiva. Acompañaba la palabra con ademanes armoniosos. Su casa se destacaba por su buen gusto, una delicada sobriedad, sin profesión de cosas. Manifestaba que le gustaba vivir intensamente la vida y ser creyente en Dios.

Tenía en elevado concepto al teatro, por considerarlo necesario para todo intérprete como escuela y medio fundamental para exteriorizar y depurar el temperamento, a través de una y otra prueba, del público y del aplauso. Sus ideas acerca del micrófono eran diferentes, para ella el micrófono era mudo a toda emoción debido a que no se recibía el contacto inmediato del resultado por el esfuerzo que se acababa de rendir, «aunque lo ponga una todo, parece que no ha puesto nada», decía.

Cantaba con mayor preferencia el tango "por argentinismo" y tenía una gran inclinación por las canzonettas napolitanas.

Mujer independiente y con ganas de progresar, no concebía la mediocridad. Vivió una apasionada relación sentimental con Charlo en los años treinta, relación que se habría interrumpido cuando el cantor conoce a Sabina Olmos.

Adhelma fue una cancionista que se mantuvo siempre en tren de progreso y renovación artística. La revista "Micrófono", en 1934, habló de ella como una de los más caracterizados elementos de la radiotelefonía criolla. Destacó su amable tonalidad de voz y un fino oído, que le permitía interpretaciones afinadas y un rico temperamento. Ponderaba su interpretación de las canzonettas aunque lamentaba que hacía demasiadas incursiones en el folclore brasileño, sobre todo considerando que no dominaba el portugués. Otro detalle que le adjudicaban las publicaciones de la época era el "ceceo" al hablar e interpretar sus canciones, defecto también adjudicado a su célebre hermana Ada.

Las hermanas nunca estuvieron en la misma emisora a un mismo tiempo, porque cuidaban que el nombre y el trabajo de una no repercutiera en el nombre y el trabajo de la otra. Adhelma surgió por su escuela personal, su emotividad y su expresión. Su belleza la hizo acreedora a ser tapa de revistas en más de una oportunidad y muy bonita se la ve en la partitura del "Tango del querer", de Ricardo Lleras y Andrés Domenech.

Muchas emisoras porteñas contaron con sus actuaciones durante su carrera, por ejemplo, El Mundo, Fénix, Stentor, Excelsior, por citar algunas.

Su repertorio era variado, hizo muchos tangos y memorables valses: "Noches de Atenas", "Desde el alma", "Bajo los puentes de París", "La flor de los gauchos". Nos dejó un par de grabaciones para el sello Brunswick, el foxtrot "Un beso y a dormir" y el vals "Cortando camino", este último con el acompañamiento de Aguilar, Barbieri y Riverol, los guitarristas de Carlos Gardel.

Su vida artística y social fue espléndida y variada, se la vio en la inauguración del famoso palacio de Radio Nacional, en distintas fiestas y eventos, donde aparece en diversas fotos con Charlo.

Un detalle, en el concurso organizado por la revista "Sintonía", en 1934, para elegir a Miss Radio -la ganadora fue Libertad Lamarque- Adhelma obtuvo muchos más votos que su hermana. El concurso no era para elegir a la mejor cancionista, sino a la artista más hermosa de la radio. Para ella debió haber sido un gran aliciente, había sufrido antes una decepción a causa de otro concurso organizado por el mismo medio, el concurso "Miss Revelación", donde fue excluida junto a otras grandes artistas como Amanda Ledesma y Sarita Watle. A ella le cayó fatal esta decisión del director de la revista y dijo, al ser interrogada por el periodismo: «Yo no tengo nada que opinar, puesto que ya no soy participante».

Lamentablemente, la vida tiene sus reveses, y muchas personas que alguna vez tuvieron nombre, pasan y se desvanecen en la historia y en los recuerdos. Así ocurrió con ella. Se retiró de su carrera y de la vida pública. Dejó de aparecer en las revistas y fue cayendo en el olvido. Es injusto que sólo se la recuerde como la hermana de Ada Falcón y que se remarque que grabó un único disco, porque Adhelma fue mucho más que eso y merece ser recordada, tanto por su esfuerzo y condiciones, como por sus ansias de progreso.

Ella se ganó un lugar. Y ojalá, haya logrado también -no lo sabemos- la felicidad que anheló siempre, cuando expresaba su sueño de tener un retiro en una casita blanca, saturada de aire puro y sol, con «lo que se quiere al lado».


Famá, Ernesto

Por Néstor Pinsón

Cantor y compositor
(18 de agosto de 1908 - 19 de julio de 1984)

Ernesto Famá nació en Buenos Aires en el barrio de San Cristóbal.
Su voz nos dejó más de trescientas grabaciones y bien se lo puede considerar, sin haber sido el primero, el estribillista por antonomasia. De tal cantidad de registros no superan los veinte, aquellos en los cuales interpreta la letra entera.

No fue la suya una voz para destacar, tampoco su estilo que no difería del de sus colegas de entonces, incluso su afinación no era perfecta. Pero su inquietud artística, que le venía desde muy chico y su simpatía, además de una agradable presencia y un buen padrinazgo lo ubicaron en los primeros lugares de su época.

Comenzó en el teatro, después cantó con Osvaldo Fresedo y, brevemente, con Carlos Di Sarli. La unión con Francisco Canaro, que le deparó giras, radio y obras teatrales que duraban un año, hicieron posible su ascenso a la fama.

La popularidad de Canaro fue inmensa en su apogeo y Famá participó en esta etapa consagratoria, uno de los capítulos de oro de nuestro tango.

No obstante la cantidad de grabaciones, su trayectoria no fue extensa, apenas catorce años en el quehacer artístico, a los treinta y cinco años ya estaba retirado del espectáculo. En el mes de julio de 1977, nuestro amigo, el historiador Oscar Zucchi le realizó una entrevista y el cantor nos dice:

«Nací en la zona del mercado Spinetto y de muy pibe ya estudiaba canto con el maestro Francisco Corbani. Ocurría que era mi maestro de música en la escuela primaria a la que concurría... Y también era profesor del teatro municipal infantil "Lavardén", donde yo era el primer actor y cantor. Fue cuando el presidente argentino era Marcelo Alvear (1922-1928) y yo cantaba en las plazas, en actos organizados por la Municipalidad de Buenos Aires. Me presentaba de smoking blanco y pantalones cortos. Así empecé.»

Y continúa diciendo: «De muchacho pretendí ser escribano, pero duró muy poco. Abandoné por el gran rey del tango que fue Carlos Gardel. Lo admiraba sin conocerlo personalmente. Mi primer experiencia profesional fue en una obra en el teatro Nacional. Mi padrino era el jefe de policía, quien me consiguió una prueba en el teatro. Fui un día al escritorio de Pascual Carcavallo, que era el director, que estaba detrás del escenario y allí fue donde me presentó a Claudio Martínez Paiva y al músico Atilio Supparo. Se apareció el guitarrista Rafael Iriarte "El Rata", que le decían así porque era muy chiquito de cuerpo, y canté su tango "Trago amargo". Acto seguido, como sabía recitar -en el "Lavardén" tuve de maestra a Alfonsina Storni-, me mandé "Las tristezas del inca" de Santos Chocano. Me aceptaron. Había necesidad de estrenar una nueva obra porque la que estaba en cartel debía bajarse por el embarazo de Libertad Lamarque, ya una gran estrella.»

Hablando del debut, nos comenta: "Me ayudó mucho un gran señor, un caballero, que todos los días me llevaba a su casa. Allí se sentaba al piano y ensayábamos dos tangos suyos "Botija linda" y "Margarita Punzó", era Matos Rodríguez. Ambos temas, junto con "Alhaja falsa" de Salvador Merico, quien era a su vez el director de la orquesta del teatro, los estrené en la obra "La rosa de hierro"."

«A comienzos de 1928 viajé a París con Osvaldo Fresedo. En realidad tenía que ir Sofía Bozán, pero a último momento no pudo y viajé yo. En Buenos Aires, con Fresedo, no actué en público, sólo hice grabaciones para el sello Odeon. En cambio, en París, inauguramos el cabaret "Nouvelle Garrón", en la rue Fontaine, en Montmartre. En seguida visitamos a Gardel, que se había presentado en el cabaret "Florida", que estaba abajo del casino de París.»

El cantor nos confiesa, en este instante de la charla: «Gardel, después de actuar, se venía con nosotros que trabajábamos hasta las cuatro de la mañana. Cada noche se aparecía con una mujer distinta... Hay veces que mejor sería que algunos se metieran la lengua en otra parte, los que dicen que Gardel era maricón. ¡Qué mujeres! ¡Qué damas! ¡Así, yo también hubiera querido ser maricón!»

«También estuvimos con Fresedo en el "Paramount", en el "Lido" y, el seis de enero de 1929, fuimos los únicos argentinos, junto a Gardel, que actuamos en el beneficio anual llamado "La copa de leche", donde asistían los principales artistas y las autoridades del país, incluso el presidente de Francia "monsieur" Doumel.»

Vuelve de París sin Fresedo, sin un peso pero con mucha farra encima. Una vez en Buenos Aires, Carlos Di Sarli le propone grabar con su sexteto y el maestro le preguntó: «"¿Estás contento?", y sin esperar respuesta agregó: "No te ofendas", y me metió cincuenta pesos en el bolsillo. "Salvado Famá", pensé, era mucha plata. El tranvía costaba diez centavos.»

«Francisco Canaro, con un gran olfato comercial, me citó para una prueba, estaba la orquesta presente y yo sabía que se iba a grabar. Por elección mía canté "Lo han visto con otra", no podía fallar llevaba un año cantando este tema con Fresedo. La grabación salió en la primera y única toma.»

Luego vino el teatro, donde participa en la obra "La muchachada del centro", después los carnavales en el teatro "Ópera", todo con gran éxito.

A lo largo de su charla puede advertirse que fue un trabajador en el tango, nunca conservó sus grabaciones ni llevó la cuenta de cuantas fueron. Con Canaro grabó alrededor de doscientos cuarenta temas.

Una anécdota interesante ocurrió cuando grabó el estribillo de "La que murió en París", de Enrique Maciel y Héctor Blomberg", en la sala de grabación esta Gardel para también grabarlo con Canaro, pero con la letra entera. Lo curioso es que no existe constancia de que Gardel haya grabado ese tango.

Además de Fresedo, Di Sarli, la Orquesta Típica Víctor y Canaro, también lo hizo con la Orquesta Típica Porteña, la Orquesta Típica Columbia (2 temas), con Juan Canaro y, ya como solista, acompañado por la orquesta de Alberto Gambino en 1936. Con guitarras grabó dos temas "Tardecita gris" (de Ciriaco Ortiz y Juan Sarcione) y el vals "Rosamel" (de Carlos Di Sarli y Héctor Marcó).

Intervino brevemente en varias películas, hizo radioteatro, algunas giras más y en su final vuelve a Francisco Canaro, de quien se desvincula en 1940, junto con el cantor Francisco Amor. Ambos formaron la suya, que estaba dirigida por Federico Scorticatti, pero no llegaron al disco.

También fue autor y compositor de algunos temas, junto con Luis César Amadori, Antonio Botta, Enrique Dizeo y otros amigos.

Farrel, Héctor

Por Néstor Pinsón

Cantor
(4 de agosto de 1908 - ???)
Nombre real: Héctor Domingo Cardinale
Otro nombre artístico: Héctor Morel

Tu historia no difiere de tantas otras vividas por muchachos que como él, desde muy pibes, intentaron cantar. El tango, ya con letra, era una novedad que avanzaba con ímpetu por las calles de los barrios porteños. Por eso, aún cursaba la escuela primaria cuando comenzó a ser requerido para animar fiestas familiares o reuniones en clubes y salones del barrio de Boedo.
Fue un cantor correcto, afinado, de un fraseo sobrio, con todas las características propias de los cantores de su tiempo. Volver a escucharlo es un lindo ejercicio para comprobar que todos aquellos vocalistas cantaban bien, aunque, como en su caso, no hayan sobresalido ni llegaran a ser estrellas.

A los veintiún años, debutó profesionalmente en el cine “Cóndor”, de la hoy avenida Pedro Goyena 131. Fue su decisión adoptar el nombre de Héctor Morel como seudónimo. Dura poco tiempo en ese escenario pues un espectador vinculado al medio radial lo presentó al director artístico de Radio Prieto, el español Andrés González Pulido, el famoso creador de aquel exitazo que fue “Chispazos de tradición”. Se pusieron de acuerdo y debutó en la “broadcasting”. Lo acompañaba un trío de guitarras y permaneció en cartel durante seis meses. Luego pasó a Radio Buenos Aires y a continuación a Radio Nacional.

En una ocasión, corría el año 1931, se encontró con el guitarrista Rafael Iriarte, “Ratita”. Este, le cuenta que Carlos Vicente Geroni Flores planeaba una gira por Europa y buscaba un cantor, la idea lo atrajo. Allí estaban entre otros los bandoneonistas Héctor “Cachito” Presas y Luis Moresco (el autor de las variaciones en bandoneón de “La cumparsita”). También viajaba otro cantor, Francisco Alfredo Marino, el autor de “El ciruja”.

Su ilusión —según lo confesó— era conocer muchas ciudades de otros países. Y ocurrió. Anclaron en España, para debutar en Tenerife, hubo alguna que otra presentación y enseguida surgieron problemas por la poca repercusión obtenida. Entonces, se produjo la separación del grupo, pero no de los cantores que siguieron por su cuenta.

A partir de ese momento y, según sus propias palabras, el recorrido fue extenso, con éxito y buenas recaudaciones. Incluso fueron tentados para grabar en el sello Victor español, allá denominado “La Voz del Amo”. Registraron dos zambas, acompañados por guitarras: “El farol de los gauchos” y “Por el camino”.

Luego de un tiempo, Francisco Alfredo Marino retornó al país y Héctor siguió por su cuenta la aventura. Así fue, que una de las primeras películas sonoras españolas, “Mercedes”, lo tuvo en su elenco, donde canta e vals homónimo del título del film, acompañado por la orquesta de Jaime Planas. El camino seguía abierto y pensaba continuar, pero la noticia de la muerte de su hermano mayor lo hizo regresar definitivamente a Buenos Aires, después de cuatro años.

A empezar de cero. Pero tuvo suerte y recorriendo el ambiente tanguero llegó a Pedro Laurenz que estaba formando orquesta. Luego de escucharlo, lo aceptó con una condición, que usara otro apellido artístico. Se lo inventó el propio director: «Desde ahora serás Farrel.» y, así, se convirtió en su primer cantor. Las actuaciones son variadas: Radio Stentor, que emitía desde Florida 8, el Café Los 36 Billares, de Corrientes 965, diversos clubes de la Capital y la llegada al disco en tres ocasiones.

El 14 de julio de 1937 registraron la ranchera, “Enamorado”, de Laurenz y “Milonga de mis amores” y el 24 de septiembre “Abandono”.

Más tarde, comentó en un reportaje, lo importante que fue para su carrera haber cantado en la orquesta de Laurenz. El mundo del tango se fijó en él, y Radio El Mundo lo contrató para actuar como cantor solista, lo acompañaba uno de los tríos de guitarristas de la emisora, Spina, Casao y Edmundo Porteño Zaldivar (el autor del famoso “El humahuaqueño”).

Luego de una temporada, nuevamente un encuentro casual, esta vez con el inspirado melodista, Joaquín Mora, quien le propuso formar un trío al estilo “Irusta-Fugazot-Demare”. La oferta era buena y contaba, además, con el aporte de Antonio Rodríguez Lesende. El trío se llamó, “Morel-Lesende-Mora”, (Héctor retoma su anterior seudónimo). Fueron contratados por Radio Belgrano, luego por Splendid y tuvieron numerosas presentaciones en diversos escenarios porteños. Lamentablemente, no dejaron ninguna grabación. El grupo se disgregó cuando Morel es requerido por Julio De Caro, otra vez como Héctor Farrel.

Fueron cuatro años de mucho trabajo, incluso en los estudios discográficos, legándonos su canto en 24 grabaciones. La primera fue el vals “Ay Aurora” en mayo de 1939 y la última, “Sorpresa de novia”, vals de Carlos Marcucci y Juan Carlos Suñé, en octubre de 1943. Del resto, cabe destacar las versiones de “Boedo” y “Copacabana”, un verdadero hallazgo, pues ambos tangos realizaron su largo recorrido en forma instrumental. Otra perlita entre sus discos, fue el tango “Esta noche”, grabado en enero de 1941.

Con la autorización de De Caro, en 1940, participó en la película “Petróleo”, donde interpretó “No me pidas la exclusiva”, de Julio De Caro y Enrique Cadícamo. Y respetando las mismas formas, registró con la orquesta de música melódica de Dajos Bela, dos títulos: “La polca del abuelito”, de Primo Cantalupi con letra de Antonio Galiana y el vals “Angustia”, de Osvaldo Cruz Montenegro.

A los 35 años, decidió dedicarse a otros menesteres y abandonó la canción. Fue funcionario público, ocupó un puesto en el Ministerio de Economía. También actuó en el mercado inmobiliario, fue empleado de la entonces renombrada firma Luchetti Hermanos.

Es muy probable que haya fallecido, pero no tenemos información fehaciente. En estas breves líneas y siguiendo la política de nuestro sitio Todo Tango, el rescatar la figura de Héctor Farrel resulta de estricta justicia para con aquellos que dieron su aporte a nuestra bendita música.

federico, Domingo

Por Ricardo García Blaya

Bandoneonista, director, compositor y docente
(4 de junio de 1916 - 6 de abril de 2000)

Este inolvidable músico y genial melodista radicado desde hace muchos años en la ciudad de Rosario, provincia de Santa Fe, era en realidad un porteño nacido en el barrio de Palermo Viejo. Aprendió violín de su padre, luego el piano y el solfeo.

La familia después se radica en Carmen de Patagones, la ciudad más austral de la provincia de Buenos Aires, y el papá don Francisco compra un bandoneón y comienza a estudiar el instrumento ante la mirada atenta de su hijo Domingo. Se repite la historia del violín.

El bandoneón lo atrapa definitivamente y además de las clases que recibía de su papá, adquiere libros de método para su aprendizaje.

Nuevamente en Buenos Aires, comienza la secundaria y continúa estudiando el bandoneón por su cuenta con gran perseverancia.

Ya en la facultad de medicina, decide perfeccionarse en el conservatorio de Pedro Maffia y Sebastián Piana.

A los dieciséis años, junto con su hermana Nélida, a quien Domingo la había iniciado musicalmente, formó el dúo Federico para tocar en escenarios céntricos, en diferentes radios de Buenos Aires y en alguna que otra gira por el interior del país.

El entusiasmo por el tango y la buena aceptación del público, hicieron que abandonara sus estudios universitarios para dedicarse de lleno a la música. Empieza a componer y escribir sus propios temas, se convierte en un buen arreglador y arma una orquesta de señoritas, donde su hermana tenía el papel más destacado.

Después de un tiempo, pasa a integrar la formación de Scarpino, luego la orquesta de Juan Canaro para finalmente recalar en el año 1941, en la de Miguel Caló.

De esta etapa nos cuenta Sara Ribot (revista "Tango y Lunfardo" Nº 55, Chivilcoy, 23 de mayo de 1990): «Un dato curioso se dio con el estreno de su tango "Al compás del corazón". Recién ingresado Federico al conjunto de Miguel Caló le mostró su tango a sus compañeros y fue muy aceptado. Los integrantes de la orquesta querían tocarlo, pero los cantores Raúl Berón y Alberto Podestá dudaban, porque no conocían bien la letra aún. Un buen día, decidieron estrenarlo sin consentimiento de Caló, a manera de travesura. El director no solía ir por la tarde a la confitería donde actuaban. Como los cantores no querían interpretarlo, uno de los más entusiastas con el tango, Enrique Mario Francini, decidió hacerlo. Así fue el improvisado debut de este tango, con gran aceptación del público, que pedía volver a oír la pieza. Cuando llegó Caló y el público le pedía el tema, este no sabía de que se trataba, pidió escucharlo e inmediatamente lo incorporó al repertorio».

«De 1941, es también "Yo soy el tango", con letra de Homero Expósito. Fue la primera grabación de Troilo con el cantor Francisco Fiorentino».

En 1943 se separa del Caló para formar su propia orquesta, con la que debuta con mucho éxito en el café Select Buen Orden, junto con sus cantores Alberto Tagle y Alfredo Castel. Como dato curioso podemos señalar que el contrabajo estaba a cargo de su padre, quien insaciable en su búsqueda, también había aprendido a dominar este instrumento.

La orquesta estaba integrada por Domingo Federico, como primer bandoneón y director; los bandoneones de Eduardo Corti, Priori y Thompson; Enrique Cantore, Pando, Tallaferro y Ternaski en violines; Mario Garcés como pianista y en el contrabajo Francisco Federico.

Además de Alberto Tagle y Alfredo Castel, tuvo como vocalistas a Ignacio Díaz, Carlos Vidal, Oscar Larroca, Mario Bustos, Hugo Roca, Enzo Valentino, Dante Rossi, Carlos Valdés, Armando Moreno, Rubén Sánchez y Rubén Maciel.

De todos ellos, Carlos Vidal fue sin duda el más representativo. El que impuso toda su personalidad, en versiones que quedarán imborrables en el recuerdo, tal el caso de los tangos "Yuyo verde" y "Yo".

Es contratado por Radio Splendid y toca en los más importantes escenarios porteños y bailes.

Con respecto a los bailes y las costumbres del 40, el propio Federico nos relata: «en esos años había tres tipos de público. Un sector que venía a escuchar y otro sector de bailarines, en proporciones que variaban de acuerdo con las características de la orquesta, en nuestro caso la cosa era repartida. Y un sector universal: las madres. Las madres eran un cordón que rodeaba el baile, más visible en los clubes de barrio y más diluido en los grandes salones, pero siempre presente. Estaban de custodia. Qué cómico: si a la salida del baile, uno le rozaba un pelo a una chica, te mataban; y resulta que, bailando, te la podías llevar hasta la casa».

Su obra de eximio compositor no se detiene. Así van surgiendo de su notable inspiración verdaderas joyas del género: "Yuyo verde", "A bailar", "Tristezas de la calle Corrientes", "Percal", entre otros bellísimos tangos.

En 1944 hace su primer disco que tenía de un lado su tango instrumental "Saludos" y en el acople, "La culpa la tuve yo", con la voz de Ignacio Díaz, siendo ésta la única grabación del cantor con la orquesta.

Como ya dijimos, Federico fue un melodista excepcional, un gran compositor. De su obra se destacan, además de los tangos ya mencionados: "Con el mayor gusto", "Déjame volver para mi pueblo", "Futuro", "La noche y marfil", "Tropical", "Cosas del amor", "Para usted, amigo" y en su última etapa: "Fueye azul", "Tango íntimo", "En la calle", "Dibujos", "A María Rosa", "Muy suave", "Pachito", "Un cigarrillo muerto", "Memorias", entre otros.

Relata Ricardo Barbieri (revista "Tango y Lunfardo" Nº 55): «después de una brillante trayectoria, en el año 1963, Domingo Federico fue requerido nuevamente por Miguel Caló, y junto a Armando Pontier, Enrique Francini, Raúl Berón y Alberto Podestá -entre otros-, reflotan nuevamente "La orquesta de las estrellas", conjunto que debutó en Radio El Mundo, animando las audiciones de los lunes y los jueves a las 21, en un ciclo que habría de durar tres meses, temporada en la que se estrena un nuevo tango de Federico y R. Koy, titulado "En la calle", con la voz de Raúl Berón, obra que más tarde, junto a once composiciones más, conformaría el único LP que esta orquesta grabara en el sello Odeon. Además el conjunto actuó en canal 9 y amenizaron distintos shows.»

Luego vendría su definitiva radicación en la ciudad de Rosario, donde se casa y forma una nueva orquesta con destacados músicos rosarinos y las voces de Rubén Sánchez y Rubén Maciel. También actúa, en radio, en televisión, hace grabaciones para los sellos Victor, Embassy y Rosafon, y ameniza bailes, muchas veces con una formación más pequeña, un trío denominado "Saludos".

Antes de su última experiencia orquestal había realizado 45 giras por la Argentina y países latinoamericanos y 120 recitales en el Japón, primero como bandoneonista de la orquesta de Francisco Canaro en 1961 y luego al frente del quinteto "A lo Pirincho".

En Rosario se entrega a su vocación de docente en la Universidad y dirige una orquesta conformada por sus alumnos.

«Yo quería formar una orquesta de jóvenes, y acá está: Orquesta Juvenil de Tango de la Universidad Nacional de Rosario. Si algún pequeño mérito me cabe, es el de haber hecho a esta gente al tango. Ellos tienen una formación musical académica muy sólida, te leen la Biblia. Pero era necesario llevarlos a entender aspectos del lenguaje del tango, los valores y los fraseos que tenemos. Y respondieron muy bien».

Domingo Federico fue un grande entre creadores del tango y su obra es de tal calidad que, muchos de sus temas se convirtieron en genuinos clásicos del género.


Federico, Leopoldo

Por Ricardo García Blaya

Bandoneonista, director y compositor
(12 de enero de 1927)

No puedo escribir sobre Leopoldo sin evocar mi casa los sábados por la mañana cuando mi viejo leía el diario en el living escuchando música. Por allí desfilaban Charles Trenet, Bing Crosby, Carlos Gardel, Ángel Vargas, Aníbal Troilo mezclados con la Quinta Sinfonía de Bethoven, Vivaldi y Gershwin. Un día apareció un cantante que me llamó la atención, era Julio Sosa.

Gracias a papá yo había adquirido gusto por el tango, especialmente por Gardel y Rivero y debo reconocer que esa irrupción me conmovió. No era únicamente el cantor, era todo, la música, las letras, la orquesta. Comenzaban los tiempos de la alta fidelidad y eso sonaba distinto, con otra fuerza. El viejo me explicaba que Federico era un gran músico y que eso resaltaba la labor del cantor, «un verdadero lujo» me decía.

El tiempo le dio la razón, Leopoldo es un lujo que merece estar en la galería de los más grandes bandoneones del tango junto a Maffia, Laurenz, Ciriaco Ortiz y Troilo.

Su sensibilidad interpretativa y su obra como compositor lo distingue entre los músicos de su generación. Es sin duda, en la actualidad, el más grande y talentoso, con la humildad propia de los virtuosos tanto en la música como en la vida.

Tuve oportunidad de charlar con él un par de veces de su carrera y sus proyectos, en su despacho de la Asociación Argentina de Intérpretes (A.A.D.I.) institución de la cual es el presidente. Me contó que en sus inicios tocaba en una orquesta de barrio, que aprendió armonía con Felix Lipesker y Carlos Marcucci, que siguió estudiando con Francisco Requena y que grabó algunos tangos con la orquesta de Juan Carlos Cobián, allá por el 44.

También tuvo un paso fugaz por las orquestas de Alfredo Gobbi y Victor D'Amario y en 1946 integra la orquesta de Osmar Maderna como primer bandoneón.

Al año siguiente, Alberto Marino forma su orquesta con la dirección del violinista Emilio Balcarce y lo invita a integrarse a la fila de bandoneones. En esos años con un único trabajo no alcanzaba y esto obliga a Leopoldo alternar con otras orquestas, Mariano Mores, Héctor Stamponi y alguna más.

Me cuenta de su breve pero provechoso paso por la orquesta de Carlos Di Sarli, que lo marcó para toda la vida. De su peregrinaje por la formaciones de Osvaldo Manzi, Lucio Demare y Horació Salgán hasta llegar a su primer experiencia como titular junto a su amigo el pianista Atilio Stampone.

Corría el año 1952 y el cabaret Tibidabo y Radio Belgrano se llenaban de su música. El rubro Stampone-Federico contaba con los arreglos de Argentino Galván y las voces del legendario Antonio Rodríguez Lesende y Carlos Fabri. Llegan al disco ese mismo año para el sello TK con dos registros "Tierrita" y "Criolla linda".

La década del cincuenta todavía le tenía preparadas algunas sorpresas. Es convocado en 1955 por Astor Piazzolla para reemplazar a Roberto Pansera en su mítico Octeto Buenos Aires con el que registra memorables versiones de obras antológicas del género; luego, en 1959, graba su primer disco 78 rpm dirigiendo su propia orquesta y a fines de ese año, pese a su bien ganado prestigio y su cada vez más sólida carrera, se vincula con Julio Sosa en su nueva condición de solista y deja todo para acompañarlo.

Lejos de generar un retroceso en su vida artística, la relación con Sosa lo ubica en el primer plano del espectáculo tanguero y el lo siente de ese modo cuando afirma que nunca tuvo tanta responsabilidad, tanto trabajo y tanto éxito. Grabaron 64 temas para el sello CBS Columbia. Los dos primeros: la canción "El rosal de los cerros" y el tango "Madame Ivonne" el 8 de noviembre de 1962. Los dos últimos: "Siga el corso" y "Milonga del novecientos" el 18 de noviembre de 1964.

Es indudable que el cantor uruguayo le debe mucho a este gran músico que además de darle un marco musical de excelencia, lo llevó a abordar temáticas hasta ese momento no explotadas por "El varón del tango". Así aparecieron temas románticos como "Nunca tuvo novio", "El último café" o el recordado registro de "Que falta que me hacés", uno de los más grandes éxitos del binomio.

Resulta muy extenso el detalle de su carrera profesional después de esta etapa, cuyo fin fuera provocado por la intempestiva muerte del cantor, pero no podemos soslayar su asociación con el guitarrista Roberto Grela en el Cuarteto San Telmo, una especie de rememoración del legendario cuarteto Troilo-Grela, pero con estilo propio. De esta unión surgieron inolvidables registros fonográficos: "Amurado", "A la guardia nueva", "El africano", "El pollo Ricardo", "A San Telmo" y la excelente versión de "Danzarín", entre otros.

Por su orquesta pasaron las voces de Carlos Gari, Roberto Ayala, Laura Esquivel, Aldo Fabré, Mariano Leyes, Carlos Alcorta y como cantantes invitados a Yoichi Suigawara de Japón y Eino Gron de Finlandia.

Su obra autoral es magnífica, con temas que me conmueven infinitamente como su "Bandola zurdo" o "Capricho otoñal" y otros que ya son clásicos como "Cabulero" que Piazzolla rebautizó "Neotango" y "Sentimental y canyengue" grabado por las orquestas de Horacio Salgán y Osvaldo Pugliese, nada menos.

También podemos mencionar: "Pájaro cantor", "Retrato de Julio Ahumada", "Milonguero de hoy", "A Héctor María Artola", "Minguito Tinguitella" con Roberto Grela, "El Polaco", "Preludio nochero", "Alma de tango", "Siempre Buenos Aires", "Diagonal gris" y "Cautivante" entre más de 50 composiciones.

Es hombre viajado, tiene permanentes invitaciones para tocar en todas partes. En Japón estuvo en los años 1976, 1985 y 1991, en Francia, en 1980, en Finlandia en 1990 y anduvo por Sudamérica actuando en Brasil en 1986, en Chile, en 1971 y en 1991, también en Colombia en 1983 y en cientos de escenarios de todo el mundo.

Que más decir de este magnífico artista que representa el mejor tango de siempre y que une a sus dotes musicales, una notable calidad humana. Simplemente desearle que continúen los éxitos y que estamos muy agradecidos por darnos tanta música y tanta belleza.


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