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Cadícamo, Enrique

por José Gobello

Poeta, escritor y autor teatral
(15 de julio de 1900 - 3 de diciembre de 1999)
Nombre completo: Enrique Domingo Cadícamo
Seudónimos: Rosendo Luna y Yino Luzzi

Nació en General Rodríguez, Provincia de Buenos Aires. Su primer libro de versos, “Canciones grises”, data de 1926. Aunque puesto bajo la advocación del Alighieri e impregnado de cierta melancolía verlainiana, no se exime de la nota tanguera: «El Pigall ha quedado desierto y bostezando, / enmudeció la orquesta sus salmos compadrones, / las rameras cansadas se retiran pensando / en sus lechos helados como sus corazones». Otros dos poemarios, de acento muy distinto pero de idéntica preocupación literaria, seguirían a éste: “La luna del bajo fondo” (1940) y “Viento que lleva y trae” (1945). Cadícamo ha publicado, además, una novela, “Café de camareras” (1969) y un libro de recuerdos, “El desconocido Juan Carlos Cobián” (1972).
«Muchacho eterno —escribió León Benarós—, Cadícamo parece ir a contramano de los años. Conserva incólume su cabellera, de un rubio pálido, que se le hace cuadrada en la nuca con cierta abundancia a la moda juvenil... Usa corbatas claras —alguna vez le vimos una de cierto color amarillo sutil— y sus sacos deportivos le agregan juventud. Quiere olvidarse del tiempo, porque sabe que el tiempo —“oscuro enemigo que nos roe la sangre”, según el verso de Baudelaire—, se alimenta de nuestras ilusiones, de nuestra vida...» (Enrique Cadícamo, en Tanguera, nº 29, sin fecha).

El primer tango de Cadícamo fue “Pompas de jabón”, con música de Roberto Goyheneche. Dice, al respecto, el especialista Jorge Favetto: «Grabado por Gardel en España, el 27 de diciembre de 1925, con el solo acompañamiento de José Ricardo y en sistema eléctrico, dado que en ese país se conoció ese sistema meses antes de instalarse en Buenos Aires. Primer tango que Gardel le grabó al poeta Enrique Cadícamo y principio de sus notables creaciones. Además le cupo a Enrique Cadícamo ser el autor del último tango que Gardel grabó en la Argentina, antes de emprender su última gira, el tango “Madame Ivonne”, grabado el 6 de noviembre de 1933. Luego, el día 7, a bordo del Conte Biancamano, se dirige a Francia y de allí a Nueva York, ciudad a la que llega el 22 de diciembre de 1933».

A éste siguieron otros innumerables tangos —por lo menos 20 de ellos grabados por Gardel—, de méritos desiguales, pero sin concesión alguna a lo torpe y chabacano. En la tanguístíca de Cadícamo se encontrarán obras tan logradas como “Che papusa, oí” y “Anclao en París” y otras decididamente endebles como “Tu promesa” y “Al subir, al bajar” Sin embargo, toda la producción se distingue por un notable decoro literario, a continuación algunos ejemplos.

“Compadrón”, tiene letra escrita para una música previa del pianista Luis Visca y fue difundido por Sofía Bozán, que por entonces realizaba una temporada en Rosario. “Che papusa, oí” data de 1927. Recuerda Víctor Soliño: «El primer disco de Alberto Vila no tenía que fallar. Sin embargo, las posibilidades de un impacto disminuyeron cuando Alberto expresó su deseo de que, como homenaje a los culpables de la aventura, su primer disco tenía que ser ateniense (se refiere a la Troupe Ateniense de Montevideo). Y eligió “Niño bien”.

«No estábamos convencidos de que “Niño bien” tuviera los valores o el empuje necesarios como para significar un aporte estimable al éxito que se pretendía. Pensamos que era preciso reforzarlo. Matos Rodríguez —otro troupero de los primeros años— estaba radicado definitivamente en Buenos Aires. Era ateniense y era, además, el autor de “La cumparsita”. ¡Casi nada¡ A él le solicitamos ayuda. “Che papusa, oí”, con letra de Cadícamo fue el salvavidas que cayó providencial en medio del oleaje en que se debatían nuestras inquietudes y nuestros temores.» (“Mis tangos y los atenienses”, Montevideo, 1967, pp. 30 y 31).

La letra de “Anclao en París” fue escrita por Cadícamo en Barcelona, en 1931. Se la remitió a Garlos Gardel, que por entonces se hallaba en Niza (en cuyo Casino había debutado el 15 de enero de aquel año). Guillermo Barbieri, uno de los guitarristas del cantor, le puso música y Gardel la grabó poco después.

“Tres esquinas” alude al cruce de las calles Montes de Oca y Osvaldo Cruz, en el barrio de Barracas, y al café llamado "Tres esquinas", luego "Cabo Fels", situado en ese paraje. La letra fue escrita por Cadícamo en 1940, para una música previa de Ángel D’Agostino (la del tango inédito titulado “Pobre piba”). Lo estrenó, aquel año, Ángel Vargas, quien cantaba con la orquesta de D’Agostino.

Otros tangos interesantes: “Muñeca brava”, con reminiscencias de algunos tangos de Celedonio Flores, escrita para una música de Luis Visca que había obtenido el 6º premio para tangos sin letra del 5º concurso de Max Glücksmann en 1928; “Cruz de palo”, grabada por Gardel el 1º de marzo de 1929; “De todo te olvidas”, que glosa unas famosas cuartetas de Evaristo Carriego —las tituladas “Tu secreto”, que integran los “Ofertorios galantes” de las “Misas herejes”— y obtuvo el 1º premio para tangos con letra en el 6º concurso de Max Glücksmann, realizado también en el Palace Theatre en 1929; “Niebla del Riachuelo”, cantada por Tita Merello en la película “La fuga”, de Luis Saslavsky, presentada en el cine Monumental el 28 de julio de 1937; “Pa’ que bailen los muchachos” y el monumental “Los mareados”, sobre música del tango “Los dopados”, de Juan Carlos Cobián y “Garúa”, estos últimos tres, grabados por Aníbal Troilo con la voz de Francisco Fiorentino.

Y así, podríamos seguir comentando títulos exitosos hasta extenuarnos en ese cometido. Sin dudas, Enrique Cadícamo fue uno de los autores más prolíficos de nuestra música popular.

Calabró, Alfredo

Por Abel Palermo

Bandoneonista, director y compositor
(19 de noviembre de 1911 – 5 de julio de 1977)
Nombre completo: Vicente Alfredo Calabró

Nació en pleno centro de Buenos Aires, en Viamonte y Reconquista. Sus padres se llamaban Vicente y Francisca Papalía. Fue un músico de la generación a que pertenecieron los grandes del género: Aníbal Troilo, Alfredo Gobbi, Joaquín Mora, Osvaldo Pugliese y Ángel D’Agostino, para nombrar algunos.

Fue un ejecutante de gran sensibilidad, agradable de escuchar y con pimienta suficiente para entusiasmar a los bailarines.

Debuta en 1927, en la confitería Metropolitan, en una orquesta juvenil junto a Orlando Goñi.

En 1929, es convocado por Osvaldo Fresedo, luego se incorpora a la agrupación de Anselmo Aieta y finalmente, pasa a la del violinista Eugenio Nobile, para actuar en la confitería Marzotto, de la calle Corrientes.

Cayetano Puglisi lo contrata como primer bandoneón de su orquesta, en 1934, para sus presentaciones en Radio Fénix. Más tarde, pasa brevemente por la formación de D’Agostino para terminar en la de Joaquín Mora, para cubrir el lugar dejado por Ángel Domínguez.

A finales la década del treinta, está al frente de una orquesta de repertorio internacional. En 1937, integra la orquesta recientemente formada por su amigo Osvaldo Pugliese, como primer bandoneón, para sus presentaciones en el café Germinal.

Al año siguiente, lo encontramos en la orquesta del rubro Lucio Demare-Elvino Vardaro, para actuar en Radio Belgrano. Al poco tiempo se aleja Vardaro y queda al frente de la misma, Lucio.

En 1941, pasa a la orquesta de Juan Canaro, con quien hace una extensa gira por el mundo. A su regreso, fines de 1942, decide formar su propia orquesta y debuta en Radio Mitre, con el cantor Héctor De La Fuente.

Unos años más tarde, se une a Emilio Orlando, con la voz de Carlos Acuña, para hacer un importante ciclo en los micrófonos de Radio El Mundo.

En 1948, el cantor uruguayo Enrique Campos se desvincula de la orquesta de Francisco Rotundo y se une a Calabró. Así nace el rubro Campos-Calabró. Graban para el sello Sondor el tango “El pecoso” y la milonga “Cargamento”, material que considero, no puede faltar en la discoteca de los amantes del tango, una verdadera joya.

Al frente de su orquesta, en 1952, se presenta en Radio Libertad con las voces de José Torres y Jorge Ledesma. En 1954, regresa a radio El Mundo con José Torres y Raimundo De La Peña y, en 1958, pasa a Radio Belgrano, con José Torres y Alberto Aguirre, quien posteriormente lo suple Oscar Corvalán.

Sus últimas actuaciones fueron con un trío que completan Arturo Gallucci en contrabajo y Lorenzo Ranieri en guitarra. Actuaron muchos años en los espectáculos que ofrecía el restorán “El Mesón Español”, de la avenida Caseros, en el costado sur de la ciudad de Buenos Aires.

Como compositor se destacan sus tangos “Jazmín”, “Decime”, “Corrientes y Maipú”, “Vos haces lo que querés”, “Tiene razón amigazo” y “En un gris amanecer”.

Caldara, Jorge

Por Jorge Palacio (Faruk)

Bandoneonista, director y compositor
(17 de septiembre de 1924 - 24 de agosto de 1967)

Que sin duda un ejecutante sensitivo y un compositor de nota saliente. Refiriéndose a él Julián Centeya nos dejó el siguiente concepto: «Su bandoneón dominado en el paréntesis de sus manos, deja de ser una "cosa" para adquirir toda la propiedad comunicadora de carne y espíritu».

Nació en la esquina de Anchorena y Córdoba, en la porteñísma zona del Abasto. Cuando el pibe cumplió 4 años, sus padres -Mario y María- se mudaron al barrio de La Paternal, instalándose en una casa ubicada en la calle Paramaribo 2219 (hoy Fragata Presidente Sarmiento), junto a sus hermanos Alberto y Nélida.

Desde muy pequeño se sintió atraído por la música, siendo el piano su instrumento preferido. Pero su padre -tanguero rabioso- lo convenció que se dedicara al bandoneón y lo llevó a un profesor del barrio.

La crisis de los años '30 lo obligó a abandonar sus estudios musicales para contribuir al mantenimiento del hogar. Para ello se empleó en una fábrica de cartón y luego en una de balancines.

Con las nociones musicales que había adquirido se largó a trabajar como profesional, con sólo 14 años, en la orquesta del "Cieguito Tarantini", que se presentaba en las tardes en el Café El Nacional, de la calle Corrientes. Esas actuaciones no fueron del todo felices porque Jorge no tenía la experiencia necesaria en el manejo del instrumento. Enseguida se dio cuenta de sus limitaciones y buscó el perfeccionamiento con dos grandes músicos: Minotto Di Cicco y Carlos Marcucci. Más tarde, también recurrió a Félix Lípesker.

Ya con varias horas de estudios encima, Jorge se abocó a la tarea de formar una orquesta típica barrial. No tenía siquiera 15 años pero tenía muchas ambiciones de triunfar. Aquella agrupación que se llamó "Orquesta Juvenil Buenos Aires", estaba integrada por compañeros de estudios y tenía como cantor a Juan Dionisio Tobares, que más tarde triunfaría con el nombre artístico de Rodolfo Galé. Con esta formación llegó al centro para presentarse los martes, como cambio de la orquesta de Aníbal Troilo, en el famoso Café Germinal de Corrientes al 900.

En busca de nuevos horizontes los músicos de la orquesta se fueron alejando y Jorge no tuvo más remedio que tratar de ubicarse en otro conjunto. Entonces, fue contratado por Francisco Lauro para integrar su Orquesta Típica Los Mendocinos, así bautizada porque actuaba en el restaurante "Un rincón de Mendoza". Por ese conjunto pasaron, además de Caldara, intérpretes que luego fueron importantes directores, como Bernardo Blas, Juan Sánchez Gorio, Astor Piazzolla y Alfredo De Angelis.

En 1939, pasó a integrar la fila de bandoneones de la orquesta que dirigía el violinista Alberto Pugliese, hermano mayor de Osvaldo. Ese año Alberto se presentaba en los grandes bailes que se realizaban durante el verano en el predio de la Sociedad Rural de Palermo y también por Radio Del Pueblo. Por esa orquesta pasaron las voces de Roberto Beltrán "Leoncito" y Héctor Pacheco. Durante mucho tiempo fue la atracción del cabaret "Cote D'Azur", ubicado en la calle 25 de Mayo entre Corrientes y Lavalle.

En 1944, al llegar a los 20 años, Caldara tuvo que dejar la orquesta para cumplir con el servicio militar en el Regimiento de Patricios de Palermo. Pasado un tiempo, consiguió autorización para seguir trabajando. Fue así que pasó a formar parte de la orquesta del bandoneonista Emilio Orlando, que se presentaba por Radio El Mundo, con el cantor José Berón. Las actuaciones de Jorge junto a Orlando fueron perfeccionando su técnica y lo convirtieron en un "fueye cadenero", a pesar de ser el segundo bandoneón de la orquesta.

El gran salto lo dio al poco tiempo, cuando ingresó a la orquesta de Osvaldo Pugliese, a raíz de un cambio general en su fila de bandoneones. Se habían ido Alessio, Quiroga y Roscini y entraron en sus lugares: Caldara, Gilardi y Castagnaro. El propio Pugliese confiesa que luego de probar distintos instrumentistas lo eligió a Jorge, porque era justo lo que necesitaba, un elemento de vigorosa personalidad y capaz de arrastrar, dentro del estilo de la agrupación, al resto de los fueyes.

Actúo con el maestro durante más de 10 años y en ese periodo tocó en Radio El Mundo, grabó varias obras de éxito, animó bailes y realizó giras. La hinchada del conjunto lo distinguió mucho y supo valorar la jerarquía que ofrecía aquella dupla fuera de serie que formaron con su colega Osvaldo Ruggiero. En esta etapa demostró también, sus grandes condiciones de compositor, que Pugliese supo aprovechar, estrenándole y grabándole sus tangos "Patético" (1948), "Pastoral" (1950), "Pasional" (1951) y "Por pecadora" (1952).

Caldara sentía gran cariño y admiración por Pugliese, a quien homenajeó con su tango "Puglieseando" y su versión tan particular de "La yumba". Sin embargo, al final de 1954 se desvinculó de la orquesta, inducido por su familia que estaba angustiada por las consecuencias derivadas de la filiación política del maestro.

Todavía en la orquesta de don Osvaldo, ocurrió algo imprevisto. Jorge conoce en una reunión social a la cancionista japonesa Ranko Fujisawa, de visita en Argentina. Esta, después de escucharlo interpretar el bandoneón, lo invita a Japón para que allá formara su propia orquesta. Ranko era, además, la mujer de Shampei Hayakawa, el director de la Orquesta Típica Tokio. Jorge se sintió muy halagado por esa invitación, pero prefirió quedarse y seguir actuando junto al maestro Pugliese.

Pero tiempo después, Ranko regresó a nuestro país y volvió a formularle a Caldara la misma invitación. Esta vez, Jorge estaba en libertad de acción y no lo pensó mucho, partió a Japón con toda su familia.

Recordemos que ya se había producido la exitosa gira de Juan Canaro que abrió las puertas al tango argentino en Japón. Y por ello, el público lo recibió con beneplácito. El bandoneonista no viajó con una orquesta, sino que la orquesta la formó allá con los elementos locales, tras una rigurosa selección. Cuando la agrupación estuvo perfectamente afiatada, Jorge comenzó sus presentaciones. El debut se produjo por Radio Tokio, pasando luego a las emisoras Nipon, Binca y N.H.K. En televisión actuó por el canal J.O.R.K. y en el teatro lo hizo en el Kokusai, en el Nibiahai, donde realizó conciertos de tango a sala llena. Lo mismo que Juan Canaro, Caldara fue contratado por Odeón para registrar algunas grabaciones con su orquesta de músicos japoneses. Llevó al disco dos tangos orquestales: "Lorenzo", de Agustín Bardi y "Jueves", de Udelino Toranzo y Rafael Rossi.

De regreso en Buenos Aires, después de un laborioso año en Japón, formó su propio conjunto con las voces de Raúl Ledesma y Carlos Montalvo.

Durante 1955 y 1960, alternaron por su formación: Rodolfo Mansilla en piano; Norberto Samonta, bajo; Alberto Caracciolo, Alfredo Marcucci, Armando Rodríguez, Jacinto Nieves, Elbio Garbuglia, Carlos Niesi, Daniel Lomuto, Ricardo Varela, en bandoneones; Cesar Rilla, Juan Potenza, Norberto Bernasconi, Roberto Gallardo, Armando Cabrera, Alfio Messina, Eduardo Walzak, Fernando Suárez Paz, en violines.

El debut se produjo en Radio Splendid. En esa oportunidad, abrió la audición con el tango "El irresistible". Volvió al sello Odeon y registró un par de grabaciones con las voces de Ledesma y Montalvo. Al año siguiente, fue requerido por Radio El Mundo, en cuya cartelera figuraban las mejores orquestas típicas del momento.

A fines de 1957 se retiró Raúl Ledesma, lo remplazó Horacio Dugan y después a este, Miguel Martino.

En 1960, sin abandonar la dirección de su orquesta integró el cuarteto "Estrellas de Buenos Aires", junto al violín de Hugo Baralis, el piano de Armando Cupo y el contrabajo de Quicho Díaz. Este pequeño conjunto realizó exitosas giras por América, destacándose en la televisión peruana y dejaron algunas grabaciones para Odeon, hoy prácticamente imposibles de conseguir.

Las dificultades que tuvo el género, a partir de los años 60, obligaron a los directores a transformar sus grandes orquestas en quintetos, cuartetos o tríos. Sin embargo, Jorge Caldara se jugó y formó una orquesta en sociedad con los cantores Ricardo Ruiz y Rodolfo Lesica.

Grabaron para Music-Hall un disco simple, con el tango "Mi malacara y yo", cantado a dúo por Ruiz y Lesica, y del otro lado el tango "Mis consejos", con la voz de Lesica. Al poco tiempo se alejó Ricardo Ruiz y la agrupación pasó a llamarse "Caldara-Lesica". El rubro continuó grabando para el mismo sello, dejando éxitos como "Nochero soy", "Mi bandoneón y yo" y "La yumba", todos instrumentales y "Confesión", "Ríe payaso" y "Por la vuelta" cantados por Lesica.

Luego graba un larga duración con una orquesta más grande, constituida por: Rodolfo Mansilla (piano); Jorge Caldara, Miguel Incardona, Omar Nacir y Carlos Goliat (bandoneones); Félix Molino, Antonio Agri, Antonio Magnético, Fernando Suárez Paz, Carlos Arnaiz, Mario Grossi y Mario Abramovich (violines); José Federighi (violoncello); Fernando Romano (contrabajo). En 1966 Lesica se retiró y es reemplazado por Roberto Echagüe, hijo de Alberto, quien permaneció durante un año, grabando solamente dos tangos; "La novia ausente" y "Madame Ivonne". Fue reemplazado por Raúl Funes.

De su obra autoral se destacan los instrumentales: "Bamba", dedicado a su hija, "Papilino", dedicado a su hijo, "Tango 05", dedicado a la Fuerza Aérea Argentina, "Mi bandoneón y yo", "Cuando habla el bandoneón", ambos en colaboración con Luis Stazo, "Sentido", en colaboración con Daniel Lomuto, "Con T de Troilo", "Patético", "Pastoral", "Puglieseando" y "Patriarca". Entre los tangos cantados: "Gorrión de barrio", su primer tango, "Muchachita de barrio" con letra de Mario Soto, "Solo, Dios, vos y yo", dedicado a su esposa, con letra de Rodolfo Aiello, "Estés en donde estés" letra de Martínez, "Pasional", su obra más popular, "Por pecadora" y "Profundamente", los tres con versos de Mario Soto, "No ves que nos queremos", con Abel Aznar y "Paternal", con Norberto Samonta.

En 1963, inesperadamente, tuvo una tremenda noticia, los médicos le diagnosticaron "mal de Hodgkin" (cáncer en los ganglios linfáticos). La lucha entre la vida y la muerte duró cuatro años. Falleció en 1967, pocos días antes de cumplir 43 años.

Calderón, Aldo

Por Abel Palermo
Cantor y guitarrista
(16 de mayo de 1924 – 6 de diciembre de 1983)
Nombre verdadero: Aldo Ives Calderón

Nació en la ciudad de Rosario, provincia de Santa Fe. Era todavía un adolescente cuando comenzó a cantar, acompañado de su guitarra, en las peñas y cafés de su ciudad natal y de los alrededores.
Su voz, de excelente coloratura y claro decir, se expresaba a través de un importante repertorio de tangos, milongas y estilos criollos, que lograba entusiasmar al público. Esto lo decidió a partir hacia la capital a probar suerte.

En Radio Mitre, debutó en el programa “La matiné de Juan Manuel” y actuó en la confitería “La Querencia” de la avenida de Mayo, donde participaban diversos números de tango, folklore y de cante español, hasta que fue requerido por el director Francisco Rotundo para cantar en su orquesta.

A mediados de 1948, Aníbal Troilo sufrió la desvinculación de Floreal Ruiz, que se fue tentado por un importante contrato que le ofreció Rotundo. Entonces, “El Gordo”, sin titubear, hizo un enroque y se llevó a Calderón a sus filas.

El otro cantor de la orquesta era Edmundo Rivero, con quien debutó a dúo en el disco, en marzo de 1949, con el tango, “Una lágrima tuya”. Luego, hacen también, el vals de Germán Videla y Carlos Montbrún Ocampo, “A unos ojos” y la milonga “Miriñaque”, de Alberto Mastra. Como solista graba, el que fue su primer éxito, el tango “Cuando volverás”.

El 26 de octubre de 1949, Rivero hizo su grabación final con Troilo, el tango “Tú”, y en el acople, la voz de Calderón con “Y volvemos a querernos”. Este disco sería el último de la orquesta en el sello RCA-Victor, después de nueve años consecutivos de grandes éxitos. A partir de ese momento, Calderón se quedó solo, hasta la incorporación de Jorge Casal, en marzo de 1950.

Lamentablemente, el rompimiento contractual de Pichuco con esta empresa fonográfica, no permitió la edición de varios temas grabados por ambos, me refiero a “Media noche”, “Tarde”, “Atenti pebeta” y “Destellos”, entre otros.

En noviembre de ese año, Troilo volvió al disco en el sello TK y, en febrero de 1951, la última grabación de Calderón, la milonga de René Ruiz y Charrúa, “Tata no quiere”.

Después, fue contratado como solista por la Victor y por Radio Splendid, en los dos espacios lo acompañó la orquesta del bandoneonista Ismael Spiltanik, que estaba integrada por jóvenes y talentosos músicos: Leopoldo Federico, Fernando Tell, Fernando Córdoba y Spitalnik (bandoneones); Alberto “Tito” Besprovan, Simón Braiman e invitado David Díaz (violines); Alcides Rossi (contrabajo) y Atilio Stampone —por un año—, luego Armando Cupo (piano).

El primer disco, fue en marzo de 1952, “De vuelta al bulín” y en el reverso, el estilo de Vicente Galleri, “Ansina es la madre mía”. También grabaron “Oración rante”, “Qué querés con ese loro” y, los más destacados: “Murmullos” y “Será una noche”. En total —hasta mayo de 1954—, 14 registros.

A partir de 1956, se dedicó a hacer giras por el interior del país, acompañado por distintos conjuntos de guitarras, con repertorio más folklórico que tanguero. Pasaron algunos años y regresó a Rosario, donde vivió hasta su muerte, cuando apenas tenía 59 años.

Fue un cantor que nos dejó con las ganas. Su carrera artística creció y se desarrolló rápidamente, en un lapso muy breve y, en una época donde las grandes orquestas comenzaban a sufrir los primeros embates de la crisis del tango. No obstante, el testimonio de su calidad interpretativa se conserva en sus discos, que no fueron muchos, pero suficientes para apreciarla en su real magnitud.

Caló, Miguel

por Ricardo García Blaya

Bandoneonista, compositor y director
(28 de octubre de 1907 – 24 de mayo de 1972)

En la historia artística del maestro Miguel Caló distinguimos dos etapas bien diferenciadas que revelan su evolución musical y sus dotes de gran director de orquesta.

Si bien su éxito más trascendente se relaciona con el tango de la década del cuarenta, su trabajo se inicia a fines del veinte y se consolida durante los años treinta.

La primera etapa se inicia con la orquesta de 1934, en la cual podemos verificar un estilo familiarizado con el de Fresedo y un sonido que nos recuerda a Di Sarli. Si bien antes había formado otros conjuntos, estos fueron más bien casuales y de poca trascendencia.

La orquesta de 1934 contaba en el piano con Miguel Nijensohn, quien va a dejar una impronta que marcará para siempre el estilo de la misma, aún después del cuarenta. Este instrumento será el encargado de encadenar las frases musicales, con una cadencia y un ritmo ideal para los bailarines.

Durante este tiempo podemos destacar la participación vocal de Carlos Dante, con quien graba 18 temas de una relevante belleza.

Alberto Morel y su hermano Roberto Caló fueron también cantantes de esta primera parte de su historia que duró hasta el año 1939.

El cuarenta nos revela la madurez de este gran director, capaz de convocar a un conjunto de músicos jóvenes de extraordinaria capacidad y solvencia, que con el tiempo pasaron a formar, todos ellos, sus propias agrupaciones.

En esta segunda etapa Caló desarrolla y profundiza todo un estilo que une el tango tradicional con la renovación de su época, sin estridencias, con una destacada presencia de los violines, una línea de bandoneones rítmica y un piano, espectacular, ejecutado el primer año por Osmar Maderna, quien fuera reemplazado después por Miguel Nijensohn, en su regreso a la orquesta.

Entre los músicos que formaron en su orquesta se destacan: Domingo Federico, Armando Pontier, Carlos Lazzari, Eduardo Rovira, Julián Plaza, José Cambareri (bandoneones), Enrique Francini, Antonio Rodio, Nito Farace (violines), Ariel Pedernera y Juan Fassio (contrabajo).

Miguel Caló no sólo promocionó grandes músicos, sino también grandes cantantes que debutaron profesionalmente en su orquesta, sirvan de ejemplo los casos de Raúl Berón, Alberto Podestá y Raúl Iriarte.

Con respecto a Berón podemos destacar que fue descubierto por Armando Pontier, quien lo presentó al director, y sobre esto hay una interesante anécdota.

Este cantor, junto con su hermano José, se dedicaban esencialmente al folklore, es más Raúl Berón sólo sabía alguna estrofa de algún tango. Por ese motivo, el maestro Caló lo llevó a su cabaret -Singapur-, para que se familiarizara con la música de su orquesta.

Después de armar un repertorio, el cantor acompañó al maestro en las actuaciones radiales. Pero ocurrió que a los directivos de la emisora no les gustó el cantor, y le sugirieron a Caló que se desvinculara de él. Con gran pesar, este le comunica que a fin de mes terminarían la relación.

En el ínterin sale a la venta el primer disco de Raúl Berón grabado con la orquesta, el tango "Al compás del corazón" de Domingo Federico y Homero Expósito, el que tiene un éxito de venta increíble.

Los mismos directivos que habían criticado negativamente al vocalista, felicitaron al maestro Caló por su elección y reconocieron su equivocación. Esto posibilitó que no se malograra una de las más importantes voces de nuestro tango y sin duda la mejor que tuvo la orquesta.

Miguel Caló fue un músico de formación teórica, que estudió violín y bandoneón.

A partir del año 1926 peregrina por diversas orquestas de gran importancia, entrando en la fila de bandoneones de la orquesta de Osvaldo Fresedo. En 1927 ingresa en la del pianista y director Francisco Pracánico.

En 1929 forma su primera orquesta, la que disuelve para unirse a la orquesta de poeta y pianista Cátulo Castillo en una gira por España. En esa gira también participaron los hermanos Malerba y el cantor Roberto Maida.

Regresa a Buenos Aires y reconstruye su orquesta con Domingo Cuestas (bandoneón), Domingo Varela Conte, Hugo Gutiérrez y Enrique Valtri en violines, Enzo Ricci en el contrabajo y el pianista Luis Brighenti.

Nuevamente es requerido para viajar al exterior y en 1931 viaja a los Estados Unidos con la orquesta de Osvaldo Fresedo.

Ya en 1932, nuevamente como director de su orquesta, graba por primera vez, para el desaparecido sello Splendid los temas: "Milonga porteña" (tango del propio Caló, Luis Brighenti y letra de Mario César Gomila) y "Amarguras" (vals de Miguel Nijensohn y Jaime de los Hoyos). El cantor era Román Prince.

Miguel Caló no fue un compositor destacado, pero algunas de sus obras, en colaboración con Osmar Maderna (también autores de la letra), son increíblemente bellas tal los casos "Jamás retornarás" y "Qué te importa que te llore", ambos llevados al disco con la voz de Raúl Berón. El tango "Dos fracasos", con letra de Homero Expósito y la milonga "Cobrate y dame el vuelto", letra de Enrique Dizeo, también fueron muy populares.

En 1961 junto a los bandoneonistas Armando Pontier y Domingo Federico, los violinistas Enrique Francini y Hugo Baralis, el piano Orlando Trípodi, y los cantores Raúl Berón, Alberto Podestá, Caló reconstituyó parte de la formación del cuarenta, denominándose "Miguel Caló y su orquesta de las estrellas". Actuaron en Radio El Mundo con tanto éxito que grabaron en el sello Odeón 12 nuevos temas (entre el 16/4/1963 y 7/6/1963).

La orquesta de Miguel Caló será recordada por la ejecución del mejor tango, el que trasciende su tiempo y que hoy es valorada por sus grandes condiciones artísticas y por una pléyade danzante que la evoca permanentemente con las notas de "Sans Souci" (de Enrique Delfino), quizás su interpretación emblemática.

Caló, Roberto

Por Abel Palermo

Pianista, director, compositor cantor y actor
(26 de abril de 1913 - 26 de abril de 1985)
Nombre verdadero: Francisco Caló

Nació en la calle Alberti 284 en la ciudad de Buenos Aires. Hijo de José Caló y Natalia Pantano. Sus hermanos también fueron músicos, Miguel, Juan, Salvador, Antonio y Armando. Roberto era el tercero.

Desde niño estudio piano y canto, y en plena adolescencia debutó como "chansonier" en la orquesta que dirigía su hermano Juan, que actuaba en Radio La Nación.

Comenzó como cantor solista en 1933, en Radio Stentor, pasando luego por Radio Prieto y Radio París. En 1935 fue contratado por Don Jaime Jankelevich para actuar, durante tres años, primero en Radio Porteña, luego en Mitre y por último en la más prestigiosa de la época, LR3 Radio Belgrano.

A fines de 1938 pasó a ser el cantor de la orquesta de su hermano Miguel -quien ya era una figura importante del tango- y donde estaba también su otro hermano Armando en el contrabajo. El 21 de diciembre de 1938 grabaron el tango "Dulce amargura" y el foxtrot "Luces del puerto". Roberto entró en reemplazo del cantor Alberto Morel.

En 1941 junto a su hermano Juan, que era bandoneonista, formaron el rubro Juan y Roberto Caló, que se disuelve un año después. Fue en ese entonces que Roberto armó un conjunto para viajar a Estados Unidos y a diferentes países latinoamericanos. A su regreso, en 1945, abandonó definitivamente el canto para convertirse en director orquestal, debutando en LR4 Radio Splendid.

En abril de 1946 pasó a Radio Belgrano con el aporte cantable de dos figuras consagradas que se habían alejado de las orquestas de Ricardo Tanturi y Francisco Canaro, respectivamente: Enrique Campos y Carlos Roldán. Estuvieron por un corto período. En 1947 viajó de gira por el interior del país y por Uruguay con su nuevo cantor Hugo del Cerro.

En Buenos Aires actuó en el Dancing "Empire" de la calle Corrientes casi esquina Esmeralda. Los arreglos de la orquesta eran realizados por el excelente pianista Julio Medovoy.

A fines de 1948 se incorporaron los cantores Oscar Larroca y Roberto Ray y actúan en Radio Belgrano. Al poco tiempo Ray volvió con Osvaldo Fresedo. Al año siguiente la orquesta pasó a Radio Splendid con las voces de Larroca y Alberto Santillán.

En 1951 llegó por primera vez al disco, a través del sello Orfeo, con el tango "El metejón" cantado por Larroca y el instrumental "Selección de Aníbal Troilo", con arreglos de Medovoy . Al poco tiempo este cantor se fue a la orquesta de Alfredo De Angelis, en el lugar dejado por Julio Martel y fue reemplazado por Carlos Rivera, quien registró el famoso tango "Zorro gris".

En 1952 regresó por un breve lapso Carlos Roldán, dejando tres memorables registros: la milonga de Francisco Martino "Soy una fiera", de los hermanos Velich "Cualquier cosa" y de Enrique Discépolo "Victoria". A fin de ese año ingresó Alberto Santillán, ex cantor de la orquesta de Víctor D'Amario y graba "Nostalgias", el tango "Después que te perdí", del propio Caló y Horacio Sanguinetti y el vals "Manos adoradas".

En 1953 la grabadora Orfeo invitó a la extraordinaria cancionista Azucena Maizani a volver al disco, luego de once años. La orquesta acompañante fue la de Roberto Caló.

Ese año se reincorporó Enrique Campos quien también grabó varios temas, entre los que destaco dos: "Con la otra" y "Canzoneta". Actuaron en Radio Splendid, en la confitería "El Marzotto", y en los carnavales del salón "Les Ambassadeurs", de la avenida Figueroa Alcorta.

En 1956 se produjo un hecho importante, el ingreso de Roberto Rufino, quien reaparecía después de un prolongado descanso. Inmediatamente los contrató para grabar la RCA Victor y así surgió un disco con los tangos "Ladrillo" de Juan de Dios Filiberto y Juan Caruso y en el reverso,el que sería suceso durante todo ese año y el siguiente: "Soñemos" de Roberto Caló y Reynaldo Yiso. El éxito les abrió las puertas de Radio El Mundo y de dos de los más importantes cabarets de la época: "El Marabú" de la calle Maipú y el "Chanteclair" de Paraná y Corrientes. Pero el espíritu inestable de Rufino obligó a la disolución del rubro.

Por ese motivo y por las exigencias laborales, en especial los bailes de carnaval de 1957, se apuró en incorporar a los cantores Héctor De Rosas y Rodolfo Galé. Poco después sumó a Tito Reyes, la tercera voz de la orquesta.

En esa época, la orquesta de Roberto era más requerida que la de su hermano Miguel y actuaba con mucho éxito en la confitería Richmond de la calle Esmeralda. Entre las grabaciones de este período están los dúos de Galé y De Rosas: "Si vos no me querés", "Limosna de amor" y "Luna Tucumana". También los primeros discos de Tito Reyes: "Frente a un espejo", "Nápoles de mi amor" y "Tango argentino".

A fines de 1957 acompañó la reaparición de Aída Denis para el sello RCA-Victor. En diciembre se desvinculó el pianista Osvaldo Berlingieri para ir con Troilo, ocupando su lugar el notable pianista y arreglador Osvaldo Tarantino. A mediados de 1958 se retiró Galé.

Eran momentos difíciles para el tango por la falta de trabajo. La "Nueva Ola" invadía radios y estudios de grabación y entonces Caló decidió disolver la orquesta. La mayoría de sus músicos junto al cantor Tito Reyes pasaron a la orquesta de su hermano Miguel y Roberto empezó a dedicarse a la producción de espectáculos.

Como actor participó en las películas "Giacomo", "Valle Negro" y "Los ojos más lindos del mundo".

Por su orquesta pasaron músicos de la talla de los pianistas Julio Medovoy, Osvaldo Berlingieri y Osvaldo Tarantino. Bandoneonistas muy importantes como Ernesto Franco, Edelmiro D'Amario, Pedro Vidaurre, Juan Fleuri, Eduardo Rovira, Celso Amato, Julio Paso y Eliseo Marchese. Cuerdas de gran categoría como la de los violinistas Leo Lipesker, Antonio Coronello, Raúl Garcés, José Lauces, Tito Besprovan, Simón Bajour, Simón Broiman, Teodoro Guisado y José Cattanzaro o de contrabajistas como Enrique Designa y Enrique Marchetto.

Fueron muchos los cantores que tuvo y que grabaron: Carlos Roldán, Enrique Campos, Oscar Larroca, Carlos Rivera, Alberto Santillán, Roberto Rufino, Héctor De Rosas, Rodolfo Galé, Tito Reyes y Jorge De la Peña. Lamentablemente hubo tres que no llegaron al disco: Jorge Maciel, Raúl Lavalle y Carlos Barbé.

Por último, como compositor, Roberto Caló nos dejó: "Soñemos", "Después te perdí", "Te vi llegar", "No culpes al amor" y los instrumentales "Colores", "En fa menor" y "Flauteando".

Cambareri, Juan

Por Abel Palermo

Bandoneonista, director y compositor
(15 de abril de 1916 - 18 de febrero de 1992)

Nació en la ciudad de Viedma, capital de la provincia de Río Negro. Al comienzo de la década del veinte, su familia se trasladó a la Capital Federal y se estableció en el barrio de Balvanera.

Al poco tiempo, su padre lo llevó a estudiar bandoneón con un profesor de la zona del Mercado Spinetto. A los diez años ingresó a un conservatorio y logró tal virtuosismo y perfección que, al pasar los años y a modo de reconocimiento, fue conocido como "El Mago del Bandoneón".

Apenas 6 años después, en plena adolescencia, fue requerido por el maestro Roberto Firpo para integrar su orquesta, junto al joven pianista Carlos García.

Su capacidad musical y la adaptación a las exigencias de Firpo le permitieron escalar rápidamente en la consideración del director y, al año siguiente, cuando éste creó su cuarteto "Los de Antes", lo invita a participar. No se trató de una formación más, fue el más importante de los cuartetos de la historia del tango, tanto en permanencia como en popularidad.

A partir del cuarteto, Cambareri va adquiriendo un estilo musical, en el que se destacaba su gran digitación y su particular sentido rítmico. Fue el puntal de la formación durante los 14 años que permaneció junto al maestro.

También fue requerido por Jaime Yankelevich -titular y director general de Radio Belgrano, para participar con un cuarteto propio en el programa más escuchado en Argentina y en varios países limítrofes, "La Audición de Jabón Federal", que se transmitía los días jueves a las 21 horas y los domingos de 12:30 a 14 horas.

Lo notable fue que actuó en dicho ciclo durante 18 años, junto a un elenco de grandes estrellas como Alberto Castillo, Pedro Maffia, Hugo del Carril, Antonio Tormo, los cantantes españoles Angelillo y Miguel de Molina, el tenor italiano Carlos Butti, y el cantor ítalo-estadounidense Nicola Paone, entre otros.

Al mismo tiempo, era requerido, permanentemente, por empresarios del espectáculo para actuar en los grandes bailes y escenarios, no sólo en el país, también en el extranjero. En Uruguay permanecía largas temporadas, viajando a Buenos Aires, únicamente, para participar en el programa de Radio Belgrano.

Su exitoso cuarteto estaba integrado por Francisco Porcelli en violín, Mario Rizzo en piano, José Fernández en contrabajo y la voz de Américo Podestá, a quien luego continuó Alberto Casares.

En 1948, otra vez en el Uruguay, fue convocado por el sello Sondor, donde realizó sus primeras grabaciones: "La puñalada" de Pintín Castellanos y "El amanecer" de Roberto Firpo. Dos años más tarde, repitió en la Argentina para el sello Pampa -subsidiario del sello Odeon-, empresa en la que permaneció hasta 1955. Los primeros registros fueron "El choclo", de Ángel Villoldo, y el vals "Corazón de oro", de Francisco Canaro.

En 1955, dirigió la orquesta estable de la emisora, continuó con los espacios de "Jabón Federal" y con sus grabaciones en Pampa, hasta que, como todos los artistas del tango, comenzó a sufrir el avance de la llamada "nueva ola musical". Ya se había alejado el cantor Alberto Casares y su lugar fue cubierto hasta el final, por el vocalista Héctor Berardi. Además de Radio Belgrano también realizó presentaciones en otras emisoras.

En 1968, reapareció en el sello Music-Hall, con algunas reediciones y, al año siguiente, lo contrataron para realizar una extensa y exitosa gira por Japón. El cuarteto estaba formado por Juan Rizzo en el piano, Juan Gandolfo y Felipe Escomabache en los violines y, por supuesto, Cambareri en el bandoneón.

En 1971 participó en el programa televisivo "El tango del millón" y continuó, durante algunos años, con extensas giras por el Uruguay y el Brasil.

En 1981, Music-Hall editó una cassette llamada "Tangos compadres", con los instrumentales "A su memoria", "Bien de arrabal", "Color de rosa", "Lluvia de estrellas", "Papas calientes" y "Para siempre este tango" (composición propia), entre otros. En algunos temas participa el cantor Héctor Berardi.

En este, su último trabajo discográfico, demuestra toda su experiencia, capacidad y virtuosismo, todo lo cual se comprueba, simplemente, con escuchar ese clásico de Osmar Maderna, "Lluvia de estrellas".

Camilloni, Julio

Por José Gobello

Poeta
(11 de mayo de 1911 - 7 de enero de 1977)

Nació en Ancona, Italia, desde los tres meses de edad vivió en Buenos Aires.

Hacia 1920 hizo sus primeros versos, y poco después, algunas canciones con Antonio Sureda, que permanecieron inéditas. En 1945 escribió su primer tango con el título "Ya lo sabe todo el barrio", que no fue ni editado ni estrenado.

Como Dante A. Linyera y otros jóvenes obreros de condición modesta tuvo de chico la pasión de los libros y de los versos, que orientó hacia la poesía popular, principalmente la del tango.

Como nos cuenta Horacio Ferrer en su "Libro del tango": «admirador de los poetas de la escuela de Boedo de la década del treinta, alternó luego, en la peña "Pachacamac" de José González Castillo, en el barrio de Boedo. Autor de buen oficio, cultor de un estilo literario directo que no desdeña el empleo de un sentido lenguaje metafórico de genuina sensibilidad porteña».

Su amistad -promovida por la noche porteña- con el violinista Antonio Blanco, que militaba en la orquesta de Alfredo Gobbi, le proporcionó la ocasión de entreverarse en el mundo de la cancionística, por entonces poblado tal vez con exceso.

Blanco musicó sus primeras letras -las de "Amanecía" y "Amigo Sol"- y enseguida Alfredo Gobbi, "el violín romántico del tango", hizo lo propio con "Tu angustia y mi dolor" y "A mis manos", tango el primero, milonga la segunda, que registró respectivamente con su orquesta y el cantor Tito Landó el 14 de diciembre de 1954 y con Alfredo del Río el 28 de marzo de 1955.

El infatigable y siempre bien informado Gaspar Astarita ha compilado una lista de sesenta y ocho composiciones de Camilloni, entre cuyos colaboradores musicales contáronse autores tan notables como Osvaldo Pugliese, Argentino Galván, José Dames, Arturo Gallucci, Julio Ahumada y otros. El mismo investigador ha señalado que «a fines de la década del 40 y en adelante sus obras lo mostraban en pleno dominio de la versificación para el acople musical y con el sello inconfundible de toda su obra: lenguaje cuidado, pulcritud y sencillez y la oportuna y eficaz metáfora.»

Camilloni fue un hombre muy querido y respetado. Popularizó la expresión "hermano Grillo" para llamar a quienes tenían su misma vocación poética. Héctor Negro reconoce la influencia que Camilloni tuvo en su obra y ha exaltado «el humanismo y una concepción del amor y de la mujer que lo ubican entre lo más destacado del género.»

En 1976 sus amigos reunieron sus poemas en un volumen titulado "Camilloni con y sin música".

Sus temas más destacados y populares son, sin duda, el tango "La última", con música de Blanco, del que ha quedado la excelente versión de Aníbal Troilo con el cantor Ángel Cárdenas (25 de setiembre de 1957) y la ya mencionada milonga "A mis manos".

Su tango "Hasta el último tren" ganó el primer premio del Festival del Tango y la Canción organizado por la Municipalidad de Buenos Aires en 1969 (el segundo correspondió a "Balada para un loco", de Piazzolla y Ferrer). Lo cantó entonces Jorge Sobral, quien luego lo grabó con una orquesta dirigida por Juan José Paz en 1969.

Otros temas de su autoría: "Tengo un amigo", "Tenía que suceder", "Cuando muere una esperanza" (con música de Arturo Gallucci); "Las cuentas de mi madre" y "Mujeres son mujeres" (con Alfredo Gobbi); "Estás en mi corazón", "Predestinada", "Mi vieja mesa", "Canción de piano y balcón", "Pichuco está tocando", "Mi hermana y yo" (todos con Antonio Blanco); "Aquella deuda", "Mi tango y su duente" (con Mario Demarco); "Vamos tropilla" (con Emilio Balcarce); "Amigo camionero" y "Che colectivero (ambos con Osvaldo Pugliese).

Campoamor, Aldo

Por Néstor Pinsón

Cantor
(21 de marzo de 1914 - 27 de octubre de 1968)
Nombre verdadero: Aldo Vitorio Chiavegato

Nació en el centro de Buenos Aires, pero pronto sus padres, Gino y Teresa Burri, se mudaron al sur del país. Cuando llegó la edad escolar decidieron mandarlo de nuevo a la capital, a la casa de un familiar, en el barrio de Palermo.

En su adolescencia tuvo problemas bronco pulmonares y se trasladó, con su familia, a la ciudad de Cosquín, en la provincia de Córdoba. Fue un inconveniente con suerte porque fue allí donde se despertó su vocación de cantor. Durante ese período se relacionó con músicos y guitarristas. Tenía pinta y una buena voz y comenzó a presentarse, con relativo éxito, en los escenarios de la región. Además, trabajaba con su padre, que era encargado de una quinta, repartiendo verdura y abono en un carro.

En 1933 regresa a Buenos Aires y, según relata la revista "Radiolandia" del 18 de septiembre de 1937, pudo conseguir trabajo en el teatro Nacional como "corista" en la obra "De Gabino a Gardel".

En la mencionada publicación hizo el siguiente relato: «A fin de temporada ingresé a la orquesta de Juan Canaro, con quien trabajé durante un año como cantor. Luego, ocho meses con Pedrito Maffia y de nuevo con Juan Canaro. Motivos íntimos me obligaron a dejar el canto por algún tiempo y cuando regresé me integré a la orquesta de Roberto Zerrillo, aunque por poco tiempo, por las mismas circunstancias personales citadas. Y hace pocos meses reaparecí como solista acompañado por un trío típico en Radio Ultra. Ahora, acabo de debutar, el primero de este mes, en Radio Belgrano, con la orquesta de Elvino Vardaro, con quien estoy muy contento porque apareado con Maffia, son los más altos valores de la música popular, ¿Mi cantor favorito? Gardel, dudo que haya otro en cualquier época que haya cantado o cante como él. ¿Un recuerdo?... Cuando una oyente desconocida me envió un alfiler corbata, una joya muy fina, acompañada de una esquela donde me confesaba haber llorado escuchando una interpretación mía del tango "¡Qué pena, señor!" de Rodolfo Biagi.

«¿Una anécdota? Sí, me ocurrió en Cosquín cuando recién comenzaba y era habitual que me llevaran a dar alguna serenata. Un sábado por la noche ya estaba acostado cuando dos amigos insistieron en que le cantara a una moza, novia de uno de ellos. Finalmente me convencieron, fui y regresé a dormir. Al otro día, domingo, estaba en el cine cuando dos policías me llevaron de mala manera a la comisaría, llegué medio maltrecho. Allí me esperaba el comisario y, finalmente, me enteré que por una broma le había cantado a la novia del mismo comisario, a quien no le gustó nada el asunto.»

También cantó en varias orquestas: la de Horacio Pettorossi, en Radio Prieto, junto a la cancionista Susana Ortiz, la de Ricardo Malerba y con Federico Scorticati, con quien realizó una gira por Brasil.

En 1938 viajó a Francia con Rafael Canaro. El otro vocalista era Alberto Tagle. Fue Rafael quien le puso su nombre artístico.

En 1939 se incorporó a Radio El Mundo donde actuó por varios años acompañado por guitarras, habitualmente por las de Edmundo Zaldívar y también, por la orquesta de la emisora. Allí permaneció hasta ser requerido por Astor Piazzolla junto al cantor Héctor Insúa.

En 1948, abandonó la orquesta de Astor y comenzó una nueva etapa. En 1952 debutó como solista en la audición "Patio de tango" de Radio El Mundo.

En estos años, alternó su tarea artística con otros trabajos. En 1958, es invitado a integrar la compañía de Mariano Mores, para la obra musical "Luces de mi ciudad". Y al año siguiente, con la orquesta de Mores, se fue de gira a Venezuela.

Fue el autor de la música y la letra del tango "Che Marieta".


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